Queridos chiquilindrines, cuando leáis esta carta, que pasare a papel, tal vez, yo ya no estaré con vosotros, este ángel que tengo aquí conmigo, parte de su precio es destinado a ayudar a otros niños, que no tienen vuestras oportunidades.

Es un bello angelito, con alas, sí, con alas, cuando son bebes tienes alas, luego al ir creciendo las pierden para entregárselas a otros ángeles que pronto nacerán.
Tal vez veáis u os digan que los ángeles no tiene sexo, bueno cada quien sabe lo de cada quien, pero el abuelito, os dice y así es, que los ángeles tiene sexo y los hay jovencitos y no tan jovencitos.
Os mostrare algunos ángeles, primero deciros que sois fruto del amor, no sois un desliz inconexo, deciros que en ese mismo momento, nacieron lágrimas de dolor y felicidad, al unísono, unas detrás de otras.
La doctora que te dio una palmada en el culete, para causar tu primera respiración, ella es un ángel, como la bella enfermera que atendió a mamá y a ti.
En tu crecer encontraras, un mundo hostil, este ordenador en el que escribo, cuando seas joven será obsoleto, la sociedad evoluciona tecnológicamente de forma muy veloz, no así en derechos humanos, en ética y honestidad.
Os encontrareis gentes que hablen de violencia, de un mundo hostil, gentes que al despertar, al primer amanecer se quejen, del sol naciente, mirad hacia otro lado hay grandes campos de margaritas, y pajarillos cantores, hay un mundo de felicidad, que se está construyendo y quiero que seáis parte de ello, de crear un mundo feliz, como yo lo intente para vosotros.
No se trata de poder o no poder, la respuesta es hacerlo.
En ese hacer quiero que seáis buenos estudiantes, para construir un mundo mejor, pero ese mundo no será posible si falta humanidad, si falta amor.
A día de hoy, tú mi capitán estas dando tus primeros pasos, descubriendo un gran mundo, inmenso en el salón, y tú mi reina tienes días, abriste tus ojos, vi su color, color luz, como el de mi padre, y gente así querida solo pueden ser buenas personas.
Este angelito que hoy tenéis en vuestras manos, será vuestra protección, abrazarlo en vuestros sueños, en él va parte de mi alma, la otra parte la tiene la abuelita.
Mirad el cielo estrellado, no las más grandes, no las más brillantes, esas de la esquinita cuasi olvidada, ahí viven los espíritus o las almas de las personas que os aman, aun sin veros, aun sin conoceros, porque antes de que hubierais nacido, ya ellas y ellos, os tenían en sus corazones.
Creceréis, leeréis esta carta, que intentare no caiga en el olvido, y en vuestros estudios, sabréis reconocer, que las fabulas, los cuentos, ayudan a crecer, sanos y felices.
Cada día, cada amanecer es una nueva oportunidad, vivid y sed felices, y sembrad felicidad, en el camino de la vida.



