Me dirijo a David, Noa, Moshe, Tamar, Maya y otros. Los supervivientes de Treblinka, Auschwitz y otros varios
En aquellos años teníais, unos 5 añitos, hoy estáis en los 85, gracias a Raoul Wallenberg, Oskar Schindler, Irena Sendler, y el español Ángel Sanz Briz, conocido como el Ángel de Budapest ellos salvaron miles de vidas humanas.
Habéis conocido las torturas nazis, habéis visto morir de hambre, habéis visto jugar con vuestras vidas como si fuese un juego de tiro al plato.
En la noche teníais barracones donde resguardos del frio, la lluvia y la nieve. Desde las ventanas podíais ver la libertad a través del bosque, en el suelo que pisabais, algún gusanillo, una lombriz, era vida.
No quiero que reviváis aquel dolor, pero sí que viváis el dolor de hoy.
Decidles a vuestros militares, a vuestros políticos que hoy están haciendo con los palestinos lo mismo que los nazis hicieron con vosotros.
Estáis dejando morir de hambre a todo un pueblo, niños inocentes, ancianos, le negáis el agua, le negáis el derecho más sagrado, el derecho a la vida.
Utilizáis las colas del hambre para prácticas de tiro, ponéis los heridos como escudos humanos, bombardeáis sobre lo bombardeado.
En Gaza no vive ni una triste hierba verde, ni un triste gusanillo, no se puede pisar la tierra, todo son escombros, los niños, los ancianos pasan la noche bajo los escombros de hogares destruidos.
Decidle al mundo que no todos sois iguales, recordarles a vuestros mandatarios, que hubo gente buena, que os salvaron la vida.
Dejad entrar los camiones con alimentos que están esperando en la frontera, decidle al mundo que tenéis alma humana.
Los estáis matando de hambre, vuestras actitudes son las mismas que la de los nazis, solo que allí dormíais en barracones, en Gaza duermen bajo un cielo amenazante.
No son estrellas fugaces, son luces mortíferas, no son estrellitas, son bombas de muerte.
Interceder, demostradle a vuestros mandatarios, que tienen alma humana.
“Quien salva una vida, salva al mundo entero” es una máxima judía del Talmud (Mishná, tratado Sanedrín 4,5) que enfatiza el valor inherente de cada vida humana



