
Para que sirven los brazos, las manos.
Yo trabajo en el campo, pues para conducir el tractor.
Yo soy pintor, pues para pintar
Yo soy escritor, las utilizo para escribir.
Y yo pregunto, cuando fue la última vez que has abrazado a alguien o con tus manos, o dado una caricia.
Para que sirven tus piernas, tus pies.
Pues como todos para caminar, en mi caso soy cartero.
Para trasladarme de casa al trabajo.
Cuando fue la última vez que has recorrido un camino nuevo, cuando has creado, experimentado, descubierto una nueva senda.
Para que sirve la boca.
Como todos, para comer, todos comemos.
Yo soy conferenciante, para impartir conocimiento.
Yo soy político, la utilizo para engañar, para mentir sin que se note, para engatusar, concretamente.
Pregunto, cuando ha sido la última vez que has besado.
Y así podrían continuar.
¿A dónde quiero llegar?
Todo en la vida es ambivalente, quiero decir que el anverso, oculta el reverso, como la noche estrellada, oculta el nuevo amanecer.
La mitad de la vida la dejamos pasar, la malgastamos, vivimos la mayoría del tiempo sin invertir en lo que realmente vale la pena.
Nada, nada en este mundo, nada en esta vida es más importante, más valioso que tú.
Que alegría, para mí, y jodienda para los que maltratan el lenguaje, que el tú no se manipula para hacerlo, femenino o masculino o aguado, o polivalente, o la idiotez que sea. Estas dos últimas líneas son por joder, satisfacción propia.
Sin ti, yo no sería el mismo.
Gracias por estar ahí.



