
Acabo de ver un video, trabajado, en el que Robert Redford llega al cielo y saluda a otros actores y actrices, es un trabajo hecho por alguien que le apreciaba.
Y al verlo, viene a mi memoria, la muerte en la cual ella le decía al esposo no llores amor, yo estaré con mis seres queridos y nombro a las personas que se encontraría, ella murió en paz, en la felicidad, que la perdida aquí de sus seres amados, al mensos sería compensada por el regreso a sus otros seres queridos.
Quienes no creen, en esa vida futura asumen la triste realidad, estamos de paso y no somos nada, como mucho un eslabón de la cadena de la vida, quien lo sea que no son todos.
Esa esperanza, sea verdad o no, da paz y sosiego, que no sea cierto, bien, pero ha dado una cierta tranquilidad de espíritu.
Una vez, -caso real- unos marineros llegaron a puerto contestos de una gran pesca, todos cobraron algo más que antaño, eran felices, pero quien sabia de matemáticas, y lo ejerció se dio cuenta, que no habían recibido lo pactado, ese exacto %, que al menos un pelín la empresa se había guardado,
Así pues la ignorancia causa felicidad, y el conocimiento te muestra la fría y dura realidad.
Me gustaría que fuese realidad, y poéticamente hablando lo es, pero es un sueño y todos sabemos que los sueños, sueños son.
Daría el aire que respiro, para estar equivocado, sería la segunda felicidad vivida.



