“El héroe Luis Cebreiro y la hermandad de dos ciudades” . Roberto C. Agís Balboa

El 9 de agosto visité por primera vez Viveiro, pasé allí un par de días. Pueblo marinero donde todos sus barcos antes de marcharse al Gran Sol ponen la proa hacia la Capilla de la Misericordia. Conocía la ciudad por alguna canción “Catro Vellos Mariñeiros” (…boga, boga mariñeiro, imos pra Viveiro, xa se vé San Roque…) y por las historias de un héroe que igual muchos aún no conocéis, Don Luis Cebreiro López (Ferrol 1894 – Viveiro 1969). Ese día se inauguró una exposición y se hicieron unas charlas en su nombre, recordándolo a él y al
hundimiento del Santa Isabel frente a la isla Sálvora (Ribeira) en la madrugada del domingo 2 de enero de 1921. Se han escrito libros sobre este trágico accidente, el llamado “Titanic español”, en el cual perdieron la vida 213 personas (se salvaron 53), uno por Xosé M. Fernández Pazos “Sálvora, memoria dun naufraxio. A traxedia do Santa Isabel” y otro por Celestino Vieitez Arizaga “Trasatlántico Santa Isabel. El Titánic de las costas españolas” (ambos ponentes de las charlas).
José F. Pazos, nacido en Ribeira, periodista, escritor, profesor, locutor de radio… resumió la noche de la tragedia y resaltó que aquella noche “hubo comportamientos heroicos y otros reprobables pero que no tienen cabida en esta historia”. Don Luis Cebreiro puso en riesgo su propia vida para salvar a los más de 30 ocupantes del bote número 8, ya que ni se subió a él para evitar que volcase por su corpulencia y no causar sobrecarga, y fue nadando hasta la costa en una noche de mar embravecido. Este bote sería remolcado y puesto a salvo por un bote de hombres de la isla y el bote de las mujeres, las heroínas de Sálvora. Las heroínas fueron homenajeadas en Vigo por todo lo alto, y se organizó un partido de fútbol para recaudar fondos para ellas. Este es el nacimiento del equipo “Gran Peña” de Vigo. El capitán fue exonerado de toda responsabilidad en el accidente ya que un informe oficial dice que el capitán y su ayudante estaban totalmente desorientados debido a la niebla y el mal tiempo porque a las horas del accidente y según las marcas creían que estaban en la isla de Ons y no en Sálvora. Xosé F. Pazos comentó que los testimonios e investigaciones oficiales dejaron claro que “los raqueiros no tienen protagonismo en esta historia”. El mensaje telegráfico de Luis Cebreiro a sus padres fue simple: “Estoy salvado”.
Celestino Vieitez, periodista, creador de “El Sol de Sanxenxo”, una gacetilla, jefe del gabinete de prensa del Colegio de Médicos de Pontevedra, tertuliano en radio y televisión, escritor…
Comenzó diciendo “Vivir en el corazón de los que dejamos detrás de nosotros, no es morir.
Luis Cebreiro lo sabía y por eso sigue vivo”. Su exposición sobre el hundimiento del Santa Isabel que recorrió varios ayuntamientos de Galicia dio pie a la película “La isla de las mentiras (2020)” cuando una amiga de la directora, Paula Cons, la vió en Sanxenxo hace unos años y se lo comenta a esta. Celestino Vieitez descubrió Sálvora con 14 años en una pescata anual que organizaba su cuñado. Años después un armador le dijo que donde iban a pescar era el lugar conocido como “o castelo de popa”, referido al Santa Isabel. A él le sorprendió porque nunca escuchara hablar de dicho barco ni de su hundimiento, se había olvidado hasta en Ribeira.
Inmediatamente, comenzó a trabajar en su libro buscando información en medios americanos hasta que descubre en Ciudad Real el archivo con el hundimiento de miles de barcos… Vieitez comentó que a Luis Cebreiro lo conocían en Viveiro como “el Almirante de los pobres”. C. Vieitez hizo varias propuestas al alcalde de Ribeira (Manuel Ruiz Rivas) y a la alcaldesa de Viveiro (María Loureiro García), ambos presentes en el acto, entre ellas, el hermanamiento entre las dos ciudades y la creación de la Fundación que abarque el Santa Isabel por Ribeira y a Luis Cebreiro por Viveiro.
Pazos y Vieitez comentaron varias anécdotas como que Sálvora estuvo a punto de ser el Alcatraz español, o que el Palacio de la Magdalena casi se construye en Cortegada. El capitán, su paje y otro hombre quedaron sujetos al palo de proa con el barco completamente sumergido. Cuando daban todo por perdido se echaron al agua y antes de que los rescatasen unos barcos que llegaron en el último momento, el hombre le robó al paje la cartera del capitán que este guardaba para substraerle 400 pesetas (la bajeza del ser humano incluso en circunstancias extremas…). Un matrimonio bien allegado se puso a discutir y forcejear en esas circunstancias de supervivencia por una naranja que apareció flotando, debido a la sed que padecían tras horas de espera por el rescate. A punto estuvieron de ahogarse los dos debido al forcejeo. Una madre estaba protegiendo, sujetando como podía a sus cinco hijos, y cada ola
que llegaba le arrebatada uno. Cuando solo le quedaban dos, saltó con ellos al mar, uno en cada brazo, y así aparecerían ahogados tres días después. Para Luis Cebreiro esta fue “la imagen más espantosa de aquella noche”.
José Luis Moar Rivera, comisario de la exposición sobre la vida de Luis Cebreiro en Viveiro, está escribiendo y a punto de finalizar la biografía de Cebreiro. Perteneció a los flechas navales que fundó Cebreiro y vivió en las casas baratas que consiguió Cebreiro para Viveiro en Atalaya, Chao y Pénjamo. Comentó que Luis Cebreiro poseía todas las medallas de Salvamento (bronce, plata y oro) además de las medallas de salvamento británicas (hidroavión derribado en bares) y alemanas (recuperación de tripulantes del submarino U-966 alemán… alguno reharía su vida en Viveiro y algunos familiares estuvieron presentes en el acto). Describió la gran labor social de Cebreiro creando comedores para niños y marineros sin recursos. Hacía cursos para maquinistas y patrones. Consiguió luz para el puerto de Bares, y es nombrado hijo adoptivo de esta localidad. Moar contó que destinaba todo su dinero a las misiones, y “nunca cesó jamás en sus inquietudes por mejorar la calidad de vida de los trabajadores del mar”. Incluso llevaba a sus hijas a las reuniones para que aprendieran lecciones de vida. Y como fundador de los
flechas navales Cebreiro solía decirles “Yo os quiero más navales que flechas”. Al día siguiente nos enseñó el sitio por donde ensayaban los desfiles, ahora una carretera asfaltada, de aquella un pedregal. Cebreiro puso salvavidas en el paseo marítimo de Viveiro con la inscripción “Puedo salvarte la vida, respéctame”, los cuales nunca fueron vandalizados. Consiguió la base de salvamento para Viveiro que de aquella solo la tenía San Sebastián en todo el país y la lancha de salvamento “Capitán Cebreiro”. Moar nos contó que un tripulante de un helicóptero de salvamento le dijo recientemente que sería para ellos un orgullo llevar el hombre del héroe Luis Cebreiro López en su fuselaje. Y muchas más anécdotas y realidades. Quedarse con que incluso cuando murió no quiso que ni su nombre ni una placa con inscripción alguna figurase
en su lápida, como así es. Está enterrado en el cementerio de Viveiro junto a unos familiares.
Moar acabo su intervención diciendo: “Mientras quedemos uno de sus flechas navales, Cebreiro no morirá y jamás será olvidado”.
Las charlas fueron super interesantes y emotivas ya que la única hija viva de Luis Cebreiro, María del Carmen Cebreiro González, estuvo presente. Agradeció en nombre de toda su familia y en especial a José Luis Moar Rivera, el apoyo recibido a lo largo de todos estos años. También destacó que “la obra más querida de su padre fueron los flechas navales” con la que se ayudó a tantas y tantas familias de marineros. El acto acabó con la intervención del grupo Sons de Celeiro (algún componente fue flecha naval) que cantaron dos habaneras que compusieron, una dedicada al Santa Isabel “Ese buque pasajero” y otra a Luis Cebreiro “Ilustre marino”. La Banda Naval, herederos de la banda original de los flechas navales, dieron el colofón al acto con la “Marcha XX Aniversario”. Luego nos movimos al Conservatorio de
Música de Viveiro que acoge la exposición la cual se inauguró hasta el 31 de agosto. En ella se ven fotos, documentos, objetos relacionados con Luis Cebreiro y el Santa Isabel. Además, se expone la maqueta del Santa Isabel que construyó Severino Balseiro que le llevó nada más y nada menos que 2500 horas de trabajo como el mismo me comentó.
Luis Cebreiro, el oficial más condecorado de la marina civil española en la primera mitad del siglo XX, que dio la vuelta al mundo tres veces, tiene una gran avenida dedicada en Viveiro, un monumento, ahora una exposición, pero, aunque es conocido y recordado por los de Viveiro, creo que su memoria se merece mucho más. Curiosamente falleció el día de reyes de 1969 en un piso de la calle conocida como callejón del olvido. Esperemos que el olvido nunca se ciña sobre la figura de este gallego ilustre. Como dijo la alcaldesa de Viveiro “Luis Cebreiro, un hombre adelantado a su tiempo, es recordado en Viveiro por su forma de ser. Hombre de mar que trabajó toda su vida por y para la gente del mar”. La verdad el homenaje a Cebreiro, la exposición y en un marco como el de Viveiro han sido una conjunción increíble. Gracias por la acogida. Volveré.