
La pregunta me cayó como un jarro de agua fría.
¿Mamá tú también te vas a morir?
El abuelito, para él era dios, era todo, era su mejor juguete, le adoraba, pero un día el abuelo marchó, ya nunca más jugarían juntos.
La pérdida era dolorosa, y si perdiese a su mama, podría entender la vida, con esa ausencia.
Entonces, así sin más preámbulo le espectro, ¿mama tú te morirás?
Algún día cuando sea viejecita y tú un grandullón, con familia, cuando Papa y yo seamos viejitos.
Le acerco a la ventana, cielo claro y limpio, le enseño una estrellita pequeña y le digo.
Ves aquella estrellita pequeñita, observa, mira como enciende y apaga, es el abuelo y un día seré yo, cuando ya no este contigo, recuerda vienes a la ventana y habrá una estrellita pequeña, como esa encendiendo y apagando, es como si con la mano te dijese hola.
“Cuatro esquinitas tiene mi cama,
cuatro angelitos que me la guardan,
Y una estrellita en el cielo, vela mis sueños,
Tanto de noche como de dia”
Cuando dudes, cuando te sientas triste, recuerda que desde el cielo, esa estrellita nunca te abandonará, en la noche velare tus sueños, siempre, siempre estaré contigo, una madre nunca abandona a su hijo amado.
Recuerda no eres fruto de un desliz inconexo, eres la consecuencia del amor, fruto del amor.
Pero para ese día falta mucho, antes iremos al parque, al cine, en verano a la playa, quedan muchos cumpleaños por celebrar.
Así que no pienses en ello, piensa en jugar y estudiar.
Vive tu infancia, que el tiempo tiene alas, y vuela veloz.



