“Carta a Fernando Ónega”. Alberto Barciela

04 Agosto 2026

Querido Fernando, maestro:

Carta te escribo. Es agosto y es Galicia. Te echo de menos, pero sé que estás aquí, en el mundo de la magia y de las evocaciones, entre las nieblas matinales y el sol de las Rías Baixas, quizás en mi imaginación te sitúe en el Bar Inglés del Gran Hotel de La Toxa, o paseando con Ángela y Fernando, y Cristina, y Sonsoles, y los nietos, en el barco de un amigo con posibles, pues los horizontes ya los ponías tú.

Hoy el mar de los recuerdos está inquieto. El verano ha llegado a la orilla con una barca vacía de patrón, pero llena de contenidos. Uno, sin más, es menos. Y ahora te reconocen como Hijo Adoptivo de Lugo, de donde tú siempre fuiste natural, orgulloso, fiel, promotor y preclaro. Hay cosas que solo se explican cuando no tienen explicación. Así somos, incluso los que cuando debiera decirse sí, dicen no. Tú bien lo manifestabas al reiterar tu frase favorita y máxima vital, la que aprendiste de tu madre en la infancia: Deus é bo e o demo non é malo. Las unanimidades, en democracia, son dudosas.

El otro día me reí cuando un paisano me dijo que, de haber seguido en el seminario, habrías llegado muy lejos, quizás a obispo, a cardenal o incluso a Papa. Con ironía le contesté que alcanzarías a ser dios, pues profeta ya lo fuiste en la tierra de los paganos. Como ves, poco ha cambiado en tu ausencia en cuanto a la socarronería, pero te echamos de menos los amigos, los oyentes, los lectores, las gentes de buena fe y escasa esperanza, pues en estos tiempos ya no podemos creer ni en los que prometen, ni en los que enredan, ni en los que opinan sin criterio ni sabiduría de aldea, trayectoria de corte y galleguidad universal.

La oscuridad nos eclipsa, sea doce de agosto o San Fermín, y siquiera tenemos el consuelo de una carta a medianoche con voz pausada y enternecedor contenido, ni la lectura inteligente de una prensa a la que se le van cayendo las páginas como en un otoño periodístico en el que ya no quedan ni quioscos.

No estoy pesimista. Y eso a pesar de que los amigos y maestros que sabíais de qué hablar, cómo entretener y hasta dónde informar habéis cambiado de tertulia -Xepeva, Ramón Chao, tú y tantos otros-. Uno encuentra el consuelo de seguir la senda de las palabras que me habéis enseñado, en la que por cierto había valores, filosofía, sentido del humor y una galleguidad universal, nada excluyente, nacida en Mosteiro, en Vilalba o en Redondela. Pero lo cierto es que existe una preocupación latente que emana en cada rincón del planeta, que surge en Ucrania, en Gaza, en Venezuela, en España -en Ceuta-, en Irán, en toda África y América, con heridas que sin cicatrizar se suman a las que de forma genérica provocan las desigualdades, la desimplicación, el egotismo, la esclavitud, el narcotráfico y ese mal compulsivo de las estafas en red, económicas, morales, guerreras, de libertad, políticas y sociales, imperialistas y radicales, sin olvidar la soledad de la tercera edad, los problemas de vivienda, el maltrato, esas que tanto te preocupaban. Creo que vivimos ya insertos en nuestra propia distopía, en sueños rotos a cada rato, que para los que nos sentimos hijos de una aldea, de un lugar, de una tierra, “balbinos” al fin con Neira Vilas, resultan alarmantes y descorazonadores. Volvamos pues al terruño.

Querido Maestro, no quiero despedirme sin recordar aquello que dejaste escrito de tu ciudad: “Perdonadme. Hoy le escribo a mi ciudad de Lugo, en la que no nací porque soy de aldea, pero en la que estudié, viví, bebí, sentí la soledad de adolescente y el amor casi siempre fallido también de la adolescencia. Es decir, que llevo a Lugo en las entretelas del alma.” Quizás alguno descubra en estas palabras lo que un hijo de siempre, ya eterno, quiso a su madre de siempre, y a sus “grandes madres” – en bella expresión francesa-, Galicia y España.

Las medidas que hay que adoptar son otras, tu siempre y has sido quien fuiste, una gran persona, un excelso profesional y un gran amigo. No es poco, para un lucense de honor y gloria. Vale.

Alberto Barciela

Periodista

Outros artigos

“Plan de Rescate da Sanidade Pública Galega”. Xosé Mª Dios Diz

“As listas de agarda constitúen unha das formas máis sofisticadas de crueldade. Son producto dun Sistema que intentaatender a todos con recursos cos que so se pode atender a algúns”. Juan José Millás: escritor. Valencia. 1946.Esta reflexión nos indica que os...

+

“La cantina móvil de Cruz Roja”. José Castro López

Las mejores iniciativas sociales suelen ser también las más sencillas, no necesitangrandes edificios ni presupuestos millonarios, basta una buena idea y la voluntad deponer a las personas en el centro. Ocurre con muchas propuestas, tanto de iniciativaprivada como de...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

“Un negocio moi rendible” – José Manuel Pena

“Un negocio moi rendible” – José Manuel Pena

Demasiada hipocrisía en materia de vivenda por parte de moito axentes políticos, sociais e empresariais. A vivenda continúa sendo un negocio e moi rendible para uns poucos propietarios sen escrúpulos, para os fondos voitre, grupos inmobiliarios e grandes propietarios,...

“Teresa de Antas” – Xulio Xiz

“Teresa de Antas” – Xulio Xiz

A Casa da Cultura de Antas de Ulla chámase Teresa Batán. Bautizárona co nome da muller que entregou a vida á Biblioteca do seu pobo. Para min é Teresa de Antas desde hai máis de trinta anos, amiga admirada pola dedicación preocupada pola cultura e polos nenos. Na...

O Barbanza
Resumo de privacidade

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerche a mellor experiencia de usuario posible. A información das cookies almacénase no teu navegador e realiza funcións tales como recoñecerche cando volves á nosa web ou axudar ao noso equipo para comprender que seccións da web atopas máis interesantes e útiles.