En marzo se jugó en Cataluña el partido de fútbol entre las selecciones de España y
Egipto y un sector de la grada no respetó la interpretación del himno nacional egipcio,
boicot que fue condenado por las autoridades deportivas, por numerosos “opinadores” y
por muchos ciudadanos.
Rescato aquel hecho a propósito de lo ocurrido en el la final de la copa del Rey que se
jugó el 18 en Sevilla entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad. Aunque el
comportamiento de las dos aficiones fue de buen ambiente, unos incidentes antes y al
comienzo del partido empañaron la jornada deportiva que debía ser festiva.
Fuera del estadio, la Policía Nacional cargó contra hinchas de la Real Sociedad que
profirieron varios cánticos rechazables, como “puta España” o “puta Selección”, además
de otros eslóganes más lesivos como “Somos la banda de Anoeta”, que el grupo coreaba
“ETA, ETA, ETA…”. Ya en el estadio, el himno nacional fue abucheado por
seguidores de la Real Sociedad delante del Rey y de las autoridades políticas y
deportivas presentes.
Claro que en los días anteriores al partido, Arnaldo Otegui, ese hombre de paz (Zapatero
dixit) llamó a la afición txuri-urdin a aprovechar aquel escaparate deportivo para lanzar
su proclama independentista y demostrar que “somos Euskal Herria y no somos
España”. Algo parecido dijo hace años Ortúzar, entonces presidentes del PNV y ahora
consejero de Telefónica.
En todos los países de nuestro entorno la bandera y el himno son sagrados para todos
los políticos. Recuerden cuando en 2008 un grupo de aficionados franceses pitaron La
Marsellesa, el himno nacional, en el Estadio Saint Denis. Nicolás Sarkocy, entonces
presidente, convocó al presidente de la Federación Francesa de Fútbol y ordenó que si
volvía a ocurrir se suspendiera el partido de inmediato y que las autoridades y miembros
del Gobierno presentes debían abandonar el palco. Sarkozy adoptó una política de
“tolerancia cero” porque consideraba los silbidos al himno como una falta grave de
respeto a la nación francesa.
En España abuchear al himno de Egipto es un escándalo. Al locutor de la televisión
pública que retransmitía el partido le pareció “algo lamentable, indigno, vergonzoso e
intolerable”, lo mismo que a muchos comentaristas y aficionados que lo consideramos
una falta de educación y respeto. Pero a ese mismo locutor y a los mismos
comentaristas les faltó tiempo para calificar de “libertad de expresión” los abucheos al
himno nacional español. Distintas varas de medir, parafraseando a don Ramón de
Campoamor, todo es del “color político” con el que se ven las cosas.
La pregunta es ¿por qué España tiene que soportar la burla y el desprecio al himno y a la
bandera de los nacionalistas periféricos? Imaginen la que montarían si eso mismo
ocurriera con sus himnos autonómicos, con la ikurriña y la senyera… Imaginen.
Este xoves 11 teremos ceos con nubes altas e unha suba das temperaturas
Galicia vivirá este xoves 11, San Bernabé, unha xornada marcada pola estabilidade atmosférica, coa influencia anticiclónica e a entrada dunha masa de aire cálido procedente de latitudes inferiores. Agárdanse ceos con nubes altas, aínda que estas non impedirán o paso...



