
Feliz día del padre.
A los hombres de Terranova, del Índico o del Gran Sol.
A los de la monótona y triste oficina.
A los olvidados, a los que lloran para dentro y beben sus lágrimas, a lo que sufren en silencio, a los débiles, a los cobardes sin saber el porqué.
A los que lamentablemente ejercieron de padre y madre, y los gallegos que buscan a Eufrósine, olvidadla y sed felices.
Siempre hay un recuerdo, alguien que no olvida.
Nene, ¿dónde está papa?, y toma el teléfono entre sus pequeñitas manos o señala en el dormitorio la foto de la boda.
Y ciertamente no me olvido a los bendecidos por la diosa Tique, a los afortunados.
Los restaurantes, tal día como hoy sigue la rutinaria rutina, las floristerías, no venden Soberano, cosas de hombres.
Una Corbata, un pijama, lo que más valora son los besos de los chiquitines, que pronto dejaran de serlos, y luego adiós besitos, solo queda el recuerdo.
Y el afotunado que recibe un beso tierno y una mirada lujuriosa, afortunado de la vida, es tu dia.
Si por un casual casuístico, no te felicitaron date por felicitado




