El presidente del Gobierno y sus ministros reniegan ahora de
Santos Cerdán y José Luis Ábalos, pero se lo deben todo a ellos.
Sin ellos no habría sanchismo.
Pedro Sánchez los rechaza como traidores. No los conocía como
personas, asegura ahora. María Jesús Montero dice que Santos
Cerdán no es una persona del PSOE, fuera, fuera. Bolaños afirma
que los han engañado porque no sabían sus fechorías. Diana
Morant, candidata a la presidencia de Valencia, dice que son
deleznables, que no representan al socialismo. Oscar López los
considera una equivocación de Sánchez. Y así todos.
Pero lo cierto es que tanto Cerdán como Ábalos son el germen de
todo el Gobierno sanchista. Sin ellos, no habría presidencia
socialista ni los ministros hubieran sido ministros. Los dos
secretarios de organización son el origen de todo, aunque a los
dirigentes del partido y del Ejecutivo les moleste.
Sin ellos, Pedro Sánchez no hubiera llegado a la secretaria general
del Partido Socialista Obrero Español, ni recaudado dinero para esa
operación. Sin Santos Cerdán ni Ábalos no hubiera podido vencer a
Eduardo Medina en las primarias de 2014 ni a Susana Díaz en el 2017.
Ellos lo arreglaron todo para lograr la victoria, con al ayuda de
fiel cumplidor Koldo García. Gracias a esas operaciones –
actualmente bajo sospecha de fraude- ahora ellos son presidente y
ministros de un Gobierno.
Sin ellos, Pedro Sánchez no hubiera ganado la moción de censura
contra Rajoy en 2018. Sin ellos, no hubieran convencido a los
independentistas catalanes ofreciéndoles la oportunidad de echar
abajo el Gobierno que les aplicó el 155 de la Constitución por
rebeldía. Fue para todos los nacionalistas catalanes la gran
satisfacción política de ver caer al Gobierno que les castigó. Gracias
esa operación son ministros aquellos que ahora rechazan a Cerdán
y Ábalos.
Sin ellos, con sus contactos, no hubiesen negociado con Herri
Batauna-Bildu, de forma clandestina y secreta, dándoles la ocasión
de ofrecerles privilegios carcelarios y libertad a los asesinos etarras
a cambio de votos. A cambio de reconocerlos como interlocutores
oficiales, de blanquear su pasado delictivo, de llegar a pactos
oficiales y abiertos sobre cuestiones de interés nacional. Sin eso, no
hubieran sido ministros ninguno de los que ahora reniegan de
Santos y Ábalos.
Sin ellos no hubiera podido formarse el Gobierno de coalición en
2023, donde se produjo una mezcla -no amalgama- de intereses, de
tendencias opuestas, de partidos contrarios en ideologías, de
reparto de poder en las instituciones del Estado. En todo ello han
participado Ábalos y Cerdán. Gracias a ellos son ministros Diana
Morant, Oscar Puente, Oscar López, María Jesús Montero…
El reconocimiento a su labor, Ábalos fue aplaudido por todo el grupo
parlamentarios socialista durante casi dos minutos en el Congreso
de los Diputados. En reconocimiento a su labor, Santos Cerdán fue
reelegido secretario de organización y le brindaron una cerrada
ovación los participantes en el congreso del PSOE, al mismo tiempo
que le obsequiaban con la denominación de “Super Santos
Cerdán”.
En ambos casos, Sánchez y los ministros sabían que gracias a
Ábalos y Cerdán tenían un Gobierno socialista. Gracias a ellos
formaban parte del Consejo de Ministros. Pero ahora reniegan.



