“Sarkozy: un expresidente encarcelado”. José Fernández Lago

30 Outubro 2025

No era un dictador, sino el representante de la democracia francesa, una vez que fue elegido presidente de la República, país soberano. La gente de a pie, que nos enteramos de lo que acontece a cierta altura de los gobiernos por las noticias que ofrecen los medios de difusión, no pensábamos que pudiera llegar un día en que los jueces de Francia le enviaran a la cárcel de la Santé, acusándolo de “asociación ilícita”. Es verdad que tampoco hemos oído a sus ministros durante su mandato, pronunciarse fuera de los ámbitos de trabajo de cada uno. Tampoco recuerdo que uno de sus ministros tuviera que sentarse como acusado, para responder de alguno de los delitos que se le pudieran atribuir.

Tomando eso como base, a alguna gente puede preocuparle que pase algo semejante en su propio país, al considerar que nadie es intocable, y que la justicia debe estar por encima de cualquier tipo de política. No falta, sin embargo, quien piensa que los delitos pueden irse descargando entre los propios colaboradores. De ese modo, siendo algunos los que pueden presentarse como sospechosos, distanciando las intervenciones de la justicia y buscando los abogados que desde altos estamentos de la sociedad se logren conseguir, una situación tan compleja impide afrontar de inmediato lo que atañe a quien puede estar detrás de esos delitos.

Para que una situación crítica como la del Expresidente Sarkozy no aparezca en otras naciones, pueden hacerse aportaciones de otro tipo. Por un lado, hay grupos de presión que pueden asumir como propio un problema político de otros pueblos, con los que mostrarse comprensivos, por razones humanitarias. También se puede intervenir en el ámbito social promoviendo algo que afecte a un sector de ciudadanos, y prometiendo una ayuda económica atrayente. En otro orden de cosas, y teniendo en cuenta que muchos aspectos de la vida ordinaria se han aprobado por decreto ley, se pueden ir matizando aspectos que concreten, al menos como promesas, resoluciones que resultan agradables para muchos ciudadanos.

En la vida ordinaria, en la cual se han ido estableciendo costumbres que resultan confortables para quienes se mueven en esos ámbitos, se organizan muchas fiestas -algunas lejanas al Occidente europeo, como el “hallowing”-, se promueven otras actividades de tipo lúdico, sean estas las denominadas “tardear” o prolongando las verbenas o las celebraciones en las terrazas hasta altas horas de la noche. Más todavía, se va tratando de indicar a los jóvenes que su madurez requiere que la dependencia de sus padres no sea excesiva. Así podrán intercambiarse unos y otros sin limitación de horarios ni de residencia; y, si acontece que inesperadamente parece que va a aumentar la familia, a pesar de tratarse de parejas ocasionales, siempre habrá un centro médico donde conseguir que lo que podría ser a los nueve meses un niño o una niña, deje de nacer…

A pesar de todo eso, que vuelve a la sociedad bastante más libertina, hay otros pasos que, para proteger a quienes ostentan el poder, y evitar de ese modo algo semejante a lo de Sarkozy, pueden sacarse a colación. Hay por ejemplo en los gobiernos un número más o menos elevado de ministros. Cada uno de estos tiene, en principio, un ámbito en el que desarrollar su trabajo. De hecho, no es idéntico el ámbito del ministro de Asuntos Exteriores que el del Interior, ni el de Agricultura que el de Justicia. Sin embargo, a veces puede dar la impresión de que los unos y los otros valen para todo. En efecto, puede percibirse en algunos países que, cuando el presidente establece algo, van discurriendo por el ámbito de la publicidad diversos ministros que dicen lo mismo, y que cuentan con el apoyo de la Portavoz. Ellos van desfilando, y de vez en cuando se turnan con otros, para mantenerse todos incólumes y no desgastarse ninguno más de la cuenta.

Puede darse el caso también de que, si hay grupos de la oposición que recriminan algún modo de proceder, siempre hay desfile de ministros, para dejar claro que, lo que desde la oposición se ha dicho, es algo que está desfasado, y que denota sus carencias. Manifiestan entonces que desde el Gobierno se ha hecho todo muy bien. ¡No hay nada que reprochar desde la sensatez!; y, si alguno reprocha algo, es que no tiene lucidez en su mente.

Ya, después de haberse diluido las quejas en torno a lo que “un nuevo Sarkozy” ha podido hacer, basta con afirmar solemnemente que nadie lo ha hecho tan bien como el que ostenta el poder, y que el gobierno actual es “un gobierno de progreso”, como nunca lo ha habido ni volverá a haber.

Cierto que, cuando los que tienen esa misión investiguen en serio a los que están siendo acusados, ¿estará uno seguro de que los jueces se mantengan a esa altura, sin ir más arriba…?

Outros artigos

Choivas e vento marcarán o luns 19 nas Rías Baixas e en Santiago

O luns 19, San Mario, entrará unha fronte fría polo noroeste que se irá desprazando cara ao leste ao longo da xornada. Esta situación deixará ceos nubrados e precipitacións, que serán máis frecuentes e intensas no terzo norte, onde poderán presentarse en forma de...

+

Publicidade

PEL

Revista en papel

Opinión

“Chorar como un tolo”. Luís Celeiro

“Chorar como un tolo”. Luís Celeiro

Choraba como un tolo e nunca pasaba nada. Outros rían como tolos e moitos esperaban, aga ocasión para chorar desesperadamente, como se cada un deles fose unha alma en pena saltandopolas alturas, polos cumes de Pena Trevinca, Punta Negra ou Pena Surbia. Naquelas...

O Barbanza
Resumo de privacidade

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerche a mellor experiencia de usuario posible. A información das cookies almacénase no teu navegador e realiza funcións tales como recoñecerche cando volves á nosa web ou axudar ao noso equipo para comprender que seccións da web atopas máis interesantes e útiles.