En mis épocas de estudiante de periodismo tuve un
profesor que siempre nos hablaba de que nuestro
trabajo constituiría un cuerpo especial que él
denominaba contadores de historias. Nos daba
cuenta de que como periodistas además de ser
notarios de la actualidad, teníamos que trabajar
intensamente en el campo en el que se deberían de
mover los narradores de los hechos informativos a
modo de historias. Y nos recordaba, con gran acierto
que esas personas, además, lo hacen desde distintas
profesiones entre las que daba una gran importancia
a los escritores y periodistas. Insistía en que los
narradores utilizan los numerosos canales de
comunicación para contar experiencias, para
trasmitir noticias a través de las emociones que
ponen en cada uno de los trabajos periodísticos –
fundamentalmente comentarios – para dar la
dimensión adecuada a la historia que desde el
trabajo de un comunicador se debe traducir en un
relato sobre un hecho puntual y contrastado, que
puede originar diversas opiniones y que el contador
de historias expresa la suya propia.
A lo largo de mi vida profesional he conocido a
grandes contadores de historias .En el primer lugar
de mis preferencias sitúo a un gran periodista, de
larga y fructífera carrera, que en los últimos años ha
vuelto al camino que inició en tierras madrileñas,
para, a través de sus comentarios, sus artículos, sus
historias relatadas, pulsar y darnos a conocer la
actualidad en cada momento. Estoy hablando de
Alberto Barciela Castro. Hace más de tres décadas
que mantenemos una relación profesional y una
amistad que perdura con el paso del tiempo y que se
intensifica en los años. Barciela no pertenece a mi
generación de periodistas. Le llevo largos 14 años,
pero en todo momento nos hemos identificado con
el trabajo de la comunicación directa y nos
movemos en parámetros muy parecidos. El
redondelano tiene un estilo muy personal de contar
las historias y, como si de un novelista se tratase, te
engancha en las primeras líneas de su artículo y no
puedes dejarlo hasta llegar al final. A este contador
de historias lo podemos seguir en más de medio
centenar de periódicos regionales y nacionales. Su
impronta periodística queda también reflejada tanto
en medios sonoros como en audiovisuales.
Como contador de la actualidad nos abre todas las
semanas un gran abanico de posibilidades
informativas que nos relata como historias del
momento y que nos cuenta con un estilo muy propio,
muy personal, y de una gran riqueza periodística.
Larga vida Alberto como contador de historias,
género periodístico que no aparece en los manuales
pero que tú has llevado a lo más alto de la cima de la
profesión. Quedo a la espera de tu próxima historia
en la que me presentes hechos informativos que se
producen cada día. Un abrazo compañero y amigo.
Javier García Sánchez



