Dame el mapa terráqueo, para señalarte.
Gálica es el país más grande del mundo.
De norte a sur, de este a oeste, allí está Galicia.
Allí donde viva un emigrante gallego, allí esta Galicia, esa es su tierra, su hogar, su huerto, en su huerto cultivara los pimientos de Padrón, en su hogar en el mejor, el más visible, estará la bandera gallega.
Algún libro, fotografías, de la vieja aldea, los abuelos
Por lejos que sea la residencia, cuando Perséfone, acuda y reclame su tiempo, esa alma gallega, tiene residencia, un trocito de tierra, para el descanso eterno en su Galicia.
Sueña el emigrante con prosperar, que sus hijos crezcan, que las manos de sus descendientes no sean como las manos del padre, que sean dulces y tiernas, que sirvan para acariciar, y no sean martillos de piedra.
Allí donde viva un gallego, allí hay Galicia.
Es como las embajadas, que ese espacio es de la nación que representan.
El gallego y su tierra, el gallego y la vieja aldea siempre permanecen unidos por un cordón umbilical invisible.
Cuando dios creo el mundo dijo: hare de ti, esta tu tierra la más bella, te daré rías y bosques, te embellecerán mil ríos, serás tierra prospera, pero pagaras un precio por tal belleza.
Apoyo dios su mano en esta esquinita de España, apoyando su mano en esta tierra, la presión de sus dedos hundió la tierra, entro el mar y así se formaron las rías bajas gallegas.
Y Galicia sigue pagando el precio de la emigración.



