
Hoy ha fallecido un compañero de profesión, hace pocos días le vi pasear con su familia hoy me entero de su marcha, hace, digamos dos años otro colega este de trato íntimo, amigo un tiempo de correrías.
De la cuadrilla intima de los años juveniles solo queda uno, de la gran cuadrilla, si van quedando, pero cada vez me doy cuenta que estoy más solo, la gente se esta marchado, de seguir así me pregunto, quien vendrá a mi entierro.
Algunos se marchan sin avisar, así de un día para otro.
Familiares jóvenes, hoy 40 y 50 años, no son viejos, aunque dicen que viejos son los caminos.
Sé que para morir hemos nacido, aunque mientras la Parca no toque la aldaba, hay un tiempo para ser feliz, para vivir hemos nacido.
En tiempos que no había hospitales, la medicina estaba en pañales, o desnuda, una simple apendicitis era muerte segura, o un resfriado complejo, me anima recordar, que hace 2.000 años o anterior a J C Pitágoras falleció a los 94 años, Platón a los 80, si, ya se, la excepción que confirma las reglas.
Recuerdo amigos de infancia y primera juventud, ya hace años, muchos años que nos dejaron.
En uno de los poemas de juventud, cuando uno es fuerte y valiente, recuerdo una estrofa “Muerte lejana y cobarde” hoy pasado ya con creces el medio siglo, tanto pasado, como cercano a besar el siglo, he vivido la década gloriosa de los sesenta, setenta, no se la fecha, conozco que el pozo, cada día hay menos agua.
La vamos bebiendo, con cordura, con sosiego, ¿estamos a la espera?
¡No! Con el conocimiento del deber cumplido, seguimos caminado, abriendo caminos.
Cuando llegue el día del último viaje, como decía el bueno de Machado,
” Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”.




