Estaba el Paraninfo lleno a rebosar, ni un alma más, se iba a entregar el premio, un reconocimiento abalado por sus mismos compañeros, todos miembros del gremio, un reconocimiento al mejor biólogo del momento.
El alcalde en un momento de lucidez, dijo: Sería recomendable que ese reconocimiento fuese abalado por todos los presentes, que representan a las fuerzas vivas de la ciudad, estaría mas acorde con los nuevos tiempos.

Así no pasaría lo que propone hoy una candidata, de quitar a un muerto una medalla concedida, merito al trabajo, por quienes hoy están en mejor vida.
Así que entre todos los presentes se propone una votación, allí estaba Joaquín el filosofo que no sabe si voy, acción de caminar, es con v o b.
La tal Herminia, profesión sus labores, Alberto albañil, desconoce lo que es una tangente, D Roberto experto en vinos, dice que la vida es muy corta para beber vinos baratos, y así era el ambiente del Paraninfo, lo mejor de cada casa.
Del Evangelio según san Mateo (Mt 19, 30-20, 16)
Jesús dijo a sus discípulos: “Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros,
Celebrada la votación, los presentes en su sabio entender deciden que el Doctor -PhD- no está cualificado.
En el juicio al Nazareno, el pueblo sabio opinó, liberen a Barrabas, un ladronzuelo borrachuzo.
Zapatero a tus zapatos.
A sesenta y dos altas personalidades, todas fallecidas, descansado en el cementerio le retiraran medallas concedidas por hoy otros fallecidos, ¿los levantaran de sus tumbas o irán a sus domicilios, tal Roberto Alcázar y Pedrín, en busca de esas medallas, o títulos?
Y todo ello pensado por tan ilustre cerebro, que ni ha sido presidenta de la comunidad de vecinos.



