
Hoy rendiré un pequeño homenaje a dos grandes de la comunicación, Oriana Fallaci y Edward Murrow.
Ella italiana fue el primer norte que me oriento en periodismo, cubrió la guerra de Vietnam y varios conflictos,entrevisto a los personajes más destacados del momento, la cosa no es esa es que ella aportaba la notica y tú la desgranabas, te mostraba en sus fotografías la dureza, la crueldad de la guerra del Vietnam. 1968 cubriendo en Mejico una manifestacion de estudiantes, plaza de las tres culturas fue herida como muestra la foto.La policia disparo a los estudiantes, se estima entre 300 y 400 estudiantes asesinados en el gobierno de Diaz Ordaz.
Se quedó en primera línea durante mucho tiempo y estuvo a punto de morir durante la matanza de la plaza de las Tres Culturas en México en 1968, donde recibió tres balazos
Edward Murrow, lo conocí, mejor dicho lo descubrí años más tarde, él se hizo conocido transmitiendo las crónicas de la II Guerra mundial desde Londres,contrato a los mejores corresponsales, luego trabajando para CBS, se enfrentó al senador Joseph McCarty, conocido como la caza de brujas, perseguía el comunismo de forma brutal, podías perder el trabajo, por el hecho de un pariente tener conocidos de tendencia de izquierdas
.En 1961 es nombrado por el presidente Kennedy para dirigir la Agencia de Información de Estados Unidos
El film, Buenas noches y buena suerte, lo narra con detalle.
Estos dos admirados periodistas son mi norte, él y ella, me enseñan que debemos dar la noticia lo más aséptica posible y es el lector el que quita sus propias conclusiones.
Como analista, cuando emitimos nuestra opinión, debemos analizar el hecho como espectador, sin formar parte de la noticia, no debemos ser influidos por la noticia o por nuestras ideas políticas, debemos transmitir el análisis con el mismo tacto que un cirujano, donde él no ve al paciente, todo cubierto con una tela verde, solo el espacio a tratar queda al descubierto.
Difícil labor, tal vez, pero muy meritoria, todo lo difícil es comenzar, debemos de desnudarnos, incluso desprendernos de nuestra piel, ser lo más imparciales, podremos estar afectados por errores de los datos, pero no ser tendenciosos.
Finalizo con las palabras de Murrow, que son válidas para el trabajo de Oriana Fallaci, de la que tengo todos sus libros.
„”Su principal logro [el del senador Joseph McCarthy] ha sido el de confundir a la opinión pública (public mind), entre las amenazas internas y externas del comunismo. No debemos confundir disenso con deslealtad. Debemos recordar siempre que una acusación no es una prueba y que una condena depende de la evidencia y del debido proceso de la ley. No caminaremos con miedo, el uno del otro. No seremos conducidos por el miedo hacia una era de sinrazón, si cavamos profundo en nuestra historia y nuestra doctrina y recordamos que no descendemos de hombres temerosos – no de hombres que temían escribir, hablar, asociarse y defender causas que eran, por el momento, impopulares. Este no es el tiempo para que los hombres que se oponen a los métodos del senador McCarthy se mantengan en silencio, o para aquellos que los aprueban. Podemos negar nuestra herencia y nuestra historia, pero no podemos evadir la responsabilidad por el resultado. No hay forma para un ciudadano de una república de abdicar de sus responsabilidades. Como nación hemos recibido nuestra plena herencia a una edad tierna. Nosotros proclamamos ser, y de verdad lo somos, los defensores de la libertad, dondequiera que ésta continúe existiendo en el mundo, pero no podemos defender la libertad en el exterior mediante su abandono en casa. Las acciones del joven senador de Wisconsin han causado alarma y consternación entre nuestros aliados en el extranjero, y dado un considerable confort a nuestros enemigos. ¿Y de quién es la falla? En realidad no es suya. Él no creó esta situación de miedo; él meramente la explotó – y más bien exitosamente. Casio estaba en lo cierto: ‘La falla, querido Bruto, no está en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos’.“

Edward R. MurrowFoto-Oriana Fallaci, en el hospital en Mejico, la visita el embajador- Edward Murrow



