“Perlas recientes de políticos”. José Castro López

El diccionario de la RAE define la palabra “perla” en la sexta acepción como “una frase llamativa por desafortunada”, definición que, decían los viejos profesores, hay que ilustrar con ejemplos. Ahí van cinco recientes.
Pilar Llop. Dijo que “a veces voy en el metro o en autobús y la gente habla de la renovación del Poder Judicial”. Miente, ni se desplaza en transporte público, ni esa renovación preocupa a la gente. Pero es más grave que, siendo ministra de Justicia, cuestione la sentencia que condenó a Griñán porque “no fue unánime y es contestada por la doctrina penal”. Afirmación indigna de su cargo que debe respetar la Justicia, esencial en la división de poderes.
Echenique. “Invitar a un delincuente fugado al funeral deja muy claro qué significa la monarquía en España y en el Reino Unido”. Más mentiras. Juan Carlos I no se fugó de España, ni es delincuente; no fue condenado, ni tiene causas pendientes con la justicia.
El condenado fue Echenique por fraude a la Seguridad Social al no cotizar por su asistente. Recuerden el viejo refrán “piensa el ladrón que todos son de su condición”.

Irene Montero. “Todos los niños, las niñas, les niñes tienen derecho a conocer que pueden amar y tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, eso sí basadas en el consentimiento”. Esto dijo en la Comisión de Igualdad e incendió las redes sociales.
“Repugnante”, “apología de la pederastia”, “aberración…”, así calificaron los internautas sus palabras. Se expresó muy mal, como suele hacer esta ministra que, por su arrogancia, no obtiene una opinión benevolente de su confusa expresión. Juzguen ustedes. Debería controlar más su mente morbosa y dejar a los niños en paz respetando el primer derecho de los pequeños, “el derecho a ser niños”.
Alberto Casero, diputado popular. Su “perla” no es de palabra, es de obra. En febrero se equivocó y con su voto se aprobó la reforma laboral. El jueves reincidió y votó la creación de una comisión de investigación sobre el caso Kitchen que afecta a militantes de su partido. Un crack. “Líbreme Dios de mis amigos que de mis enemigos me libro yo”, dirán sus conmilitones.
Rufián. “Suena mal que alguien involucrado en este tipo de cosas, sobre todo si hay malversación, tenga estos beneficios”, dijo sobre la posibilidad del indulto a Griñán.
¡Que pronto se olvidó de que su jefe Junqueras y otros políticos catalanes “indultados” fueron condenados por sedición y malversación!. Resulta grotesco que pretenda convertirse en referente ético.
La relación de meteduras de pata, mentiras y boutades de los políticos es larga. En el fondo, refleja su bajo nivel, su desvergüenza y el poco respeto a la ley y a las instituciones.