Los últimos datos demoscópicos señalan que cerca de un 18 por ciento el censo de
votantes no tiene aún decidido su voto.
Las salas de máquinas de los partidos políticos y las coaliciones trabajan a un ritmo
frenético. Los diseñadores de los slogans y las campañas de marketing buscan nuevos
objetivos para mover las conciencias de los que tienen que ejercer el sufragio. Restan
tan solo 24 días para que los españoles ejerzamos nuestro derecho al voto. Las
izquierdas coaligadas bajo la bandera socialista, y las derechas intentando seguir los
caminos de colaboración y cohabitación conjunta iniciada en cuatro comunidades
autónomas, velan sus posiciones para saber qué es lo que interesa a los votantes .Es el
momento de que con sus propuestas, que se van a intensificar y elevar a la enésima
potencia en los 15 días de campaña, puedan ir recuperando el voto de los miles de
indecisos que hasta el momento no saben a quién le van a otorgar su confianza. Los
últimos datos demoscópicos señalan que cerca de un 18 por ciento el censo de votantes
no tiene aún decidido su voto.
Se trata de un camino que, a primera vista, parece corto pero la auténtica realidad es que
es largo y sinuoso ya que en tan pocos días pueden ocurrir grandes cambios, grandes
cosas que den un vuelco a los resultados anticipados que se nos ofrecen por parte de los
distintos sondeos que ya han visto la luz en los medios de comunicación.
Soy de los que creo que después de esta precampaña bastante movida y con un partido
socialista noqueado, entraremos en el momento de la verdad de los 15 días en los que el
voto está siempre presente en cada una de las frases que pronuncien los candidatos. El
equipo de comunicación que se encarga de las campañas tiene que trabajar a fondo para
aportar a sus candidatos los mejores datos, las mejores frases y las mejores referencias
del rival, con lo que pretenden mover conciencias y hacer tomar partido a miles de
indecisos.
Entraremos en una campaña electoral en la que los dos partidos de la derecha saltan al
campo de juego como ganadores con mayoría en la Cámara Baja y luchando para
conseguir los tres quintos en el Senado y, de este modo, tener todo el poder de decisión
y de nombramiento de cargos de gran relevancia en la vida judicial. Durante la campaña
tendrán que enfrentarse a esos conceptos que surgen desde la coalición de izquierdas
como son los que con su mandato van a romper la unidad Nacional, que se van a retirar
o modificar sustancialmente las pensiones, o que el proceso migratorio se llevará hasta
límites extremos. Los socialistas parten con un factor negativo que va a pesar mucho en
la decisión de los votantes como es el segundo accidente ferroviario. Su campaña de
movilización del voto-amores compartidos, besos, bailes, camisetas significativas- han
entrado en una fase laberíntica. También el votante tendrá que analizar aspectos como la
invasión de Ceuta, la aplicación de los indultos, los temas de corrupción por parte de
militantes socialistas, al igual que la presencia en los juzgados de altos cargos de este
partido.
Para unos -PP y Vox-, conseguir el voto del indeciso y que el propio no se quede en
casa es el largo camino del convencimiento que tienen que recorrer en estos 24 días que
restan para ejercer el derecho al voto. Los socialistas intentarán recomponer la
coalición y buscar estrategias nuevas con las que alentar al electorado. Un proceso en
verdad difícil en el que su candidato a la reelección presidencial no va a contar con dos
de sus escuderos más fieles: el expresidente, José Luís Rodríguez Zapatero, inmerso en
un procesos judicial con joyas de por medio, y el azote de la redes sociales: Oscar
Puente.
Los políticos se juegan mucho en este proceso electoral. Y los ciudadanos también. Sin
lugar a dudas que esta cita con las urnas es de las más importantes de las últimas
décadas. El voto del indeciso y la abstención van a jugar un papel decisivo el 29 de
noviembre.
Javier García Sánchez



