“Mi país”. Manuel Dominguez III

Vivo en un país excelente porque un país que es numero 1 en donaciones de órganos, no puede, por mucha mierda que se publicite ser un mal país.

Una tierra donde una madre ante su joven hijo muerto tome la decisión de que su corazón viva en otro cuerpo, una madre que cede los riñones, que cede todos los órganos para salvar vidas desconocidas, ese país no es mala tierra, por mucho que se de a conocer día a día la basura que toda sociedad tiene.

Todo en la vida tiene su anverso y su reverso, solo es cuestión de dar a conocer aquello que nos interese.

Voy yo a estas alturas de la vida negar los problemas de España, ¡No!

Pero hoy no quiero hablar de política, no quiero hablar de la banca, quiero reconocer que aún con medios escasos, como deportistas a nivel mundial no estamos tan mal, a nivel de literatura tenemos nombres muy valiosos, en medicina somos reconocidos, nuestras universidades que en mi opinión no están para echar flores tenemos licenciados que destacan en tierras lejanas, en cine tenemos obras admirables.

Recuerdo que una vez alguien tuvo la idea de crear un diario que solo diese buenas noticias, creo que a la semana cerro, la gente quiere morbo.

Pero hoy me fijo que esos niños no serán huerfanitos gracias a un corazón donado, que ese profesor imparte clase gracias a un hígado donado, que ese obrero puede seguir construyendo gracias al órgano donado, que esa madre puede acunar en su regazo, al fruto de su amor, gracias a la generosidad de otra madre.

Que uno no muere de todo cuando vive en otro cuerpo.

Un país así no puede ser un mal país, es una tierra admirable, a pesar de sus fallos, amo profundamente la tierra donde nací, no siento orgullo, pues nacer no es una decisión, es un accidente y uno nace donde lo paren, y esta península Ibérica es tierra para amar, a pesar de esas gentes que les tiran piedras a los aviones.

Que satisfacción, que nuestra palabra sea apreciada por autoridades en la materia, y aún tengo tiempo para construir barquitos de papel.

Hay una pena muy dolorosa, la otra muerte, la muerte en vida, ¡cuando uno deja de soñar!.