“Afganistán, entrega catorce”. Jacobo Otero Moraña

No sería justo abordar el tema de manera unilateral. Cierto que de lo que allí sucede los responsables no son otros que los que son. Nadie más que ellos tienen la culpa de la galopante involución del país, ni de que esos conceptos rigoristas defendidos por “los estudiantes” triunfen entre buena parte de sus nacionales. Cuando un régimen es corrupto y opresor, el malestar se generaliza. En Europa sabemos algo sobre eso. Y lo mismo en América. No por casualidad, los procesos revolucionarios más famosos, han ocurrido en ambos continentes. Francia 1789(seguida de las de 1830 y 1848). Un proceso que fue seguido en mayor o menor medida por otros países reordenando el mapa e ideas a lo largo del SXIX. Ya en el XX, tuvo lugar la rusa, que marcó un antes y un después a nivel mundial.

Del otro lado del “charco”, los movimientos emancipadores comienzan el 1776 con la famosas trece colonias. Luego, toda nuestra España de Ultramar iría buscando su propio camino. Y no olvidemos esa revuelta de México en 1911,que hizo correr ríos de sangre y tinta, dando pie a memorables figuras(y películas).Pues al igual que sucede con ese “Humor” al que me refería ayer, el concepto revolucionario es ajeno al Islam. Salvo en el caso sesgado y aislado de la Turquía de Mustafa Kemal(que debe estar retorciendose en la tumba si ve lo que hace Erdoğan en su nombre) lo demás han sido golpes de estado. Si. Lo de Irán en el 79,también.Pero vamos con el tema de esta guerra que comenzó hace veinte años y que se ha revelado como el esfuerzo más caro e inútil de la Historia.

George W. Bush abre las hostilidades. La victoria del Ejército norteamericano resultaba más que evidente antes de disparar el primer tiro. Pero a veces, uno muere de éxito. Y es lo que sucedió.

El alto mando del Pentágono había aprendido de sus errores en el plano logístico que supusieron un grave problema en Vietnam. El entrenamiento de la Primera Guerra del Golfo, puso de manifiesto que se había solucionado dicho aspecto. Primero se moviliza un surtido contingente de tropas, y una vez sobre el terreno, operamos. Bien.Cuando en octubre de 2001 comienza la invasión de Afganistán, ese detalle se tiene muy en cuenta. No sólo se aprovechan las bases saudíes y de otros aliados árabes. También se había llegado a acuerdo con los gobiernos de las repúblicas ex soviéticas que compartían frontera con los barbudos.

Pero una vez desalojados estos, ni los militares ni los políticos supieron qué hacer. Era como correr tras un barco que ha perdido el amarre, y una vez a bordo, resulta que no sabes mover el timón ni las velas. Pues tras la entrada en Irak en 2003, sucedió lo mismo. Los militares norteamericanos hubieron de desempolvar los manuales de las guerras indias para entender un poco la situación… Y ni así.

Con la llegada de Obama, no mejora sustancialmente el asunto. Y es que su administración, cree que puede instaurar en países sin la menor tradición, conceptos propios de las democracias liberales. Craso error. Y no porque la idea sea mala, sino por lo que antes les comentaba sobre los procesos revolucionarios. En nuestras sociedades son comunes. Se ven como una fase de evolución (aún cuando en ocasiones producen todo lo contrario). Pero allí no. Quitar a un jefe para poner a otro, no tiene nada que ver con mejoras o progreso. Sólo que el vencedor y sus amigos van a vivir bien tras heredar la satrapía. El resto, al exilio, paredón o lo que sea.Quizá por eso, cuando llega Trump y ve el panorama, opta por lo fácil :”No nos queréis. Pues ya está. Nos vamos”. Y es que en su aparente simpleza, el neoyorquino lo tenía claro. Su mente siempre fue la de un empresario más que político. Si un negocio da pérdidas, no interesa.

La retirada estaba anunciada y prevista, aunque a Biden todo este asunto le estalló en las manos de la peor manera posible. Toneladas de material de primer orden abandonado en manos de una milicia medieval que ahora dispone de tecnología del SXXI.

Si esto ya es de por sí horroroso, el atentado del otro día en el aeropuerto de Kabul, parece el tiro de gracia. A ello sumar la imagen del viernes durante la reunión del presidente norteamericano con el primer ministro israelí. Cerraba los ojos porque estaba reflexionando o de verdad se quedó dormido?

Imposible saberlo. Pero es otro patinazo más. Las figuras de primer orden no pueden permitirse este tipo de cosas. Algunos lo aprendimos pronto. Y es que me viene a la cabeza una foto de la graduación cuando pasamos del colegio a la universidad. Se nos ve al grupo brindando. El contenido del vaso era simple Coca-Cola, pero uno de los protagonistas, sale con una botella de Rioja, como si nos hubiera servido mientras él tiene un refresco de naranja. Ninguno éramos entonces borrachos(ni ilustres ni del montón), pero podemos parecerlo.

Pues ahora, y aunque Biden no sea responsable directo, le queda bailar con la más fea. Veremos como acaba todo esto.