“Bendito aburrimiento”. José Antonio Constenla

22 Xaneiro 2024


Viviendo esta temporada en nuestro país hay días en los que uno preferiría no
levantarse. Pero el problema es que en la cama solo cabe aburrirse y de tanto
dar vueltas a las cosas amargarse más. Por eso, lo mejor será seguir el
consejo del gran Fernando Fernán Gómez en la película Stico: “estoy algo loco,
pero salgo por ahí, me mezclo con la gente y no se nota”.
Como todas las emociones, el aburrimiento está íntimamente implantado en el
cerebro humano y es el resultado de la adaptación de nuestra especie a su
entorno. Así, la Real Academia de la Lengua dictamina que es el “cansancio
del ánimo originado por falta de estímulo o distracción, o por molestia
reiterada”. De forma más clara, es no tener nada que hacer. Algo que hoy
entendemos como propio de niños pequeños o de ricos. Montesquieu
sentenciaba que “Todos los príncipes se aburren, prueba de ello es que se van
de caza”.
El aburrimiento es malo porque duele, pero bueno porque conviene, ya que nos
lleva a tomar conciencia de nuestra situación y nos empuja a cambiar lo que
nos desagrada. Por ello, es uno de los indicios más significativos de la
evolución humana, a la vez que motor infalible de su progreso. La condición
perfecta del hombre, decía Oscar Wilde, porque quien no se aburre, no piensa.
Nuestra actual cultura, cada vez más tributaria del factor tiempo, se empeña en
tener a la gente entretenida, sumergida en un agotador ocio activo, en una
fiebre consumista insaciable, acaso propiciada por el hondo convencimiento
político de que mientras las masas están entretenidas, no hay de qué
preocuparse. Se dice que el tiempo es un recurso valioso y estoy de acuerdo.
Pero también se afirma que es democrático y es mentira: unos viven ciento
diez años y otros apenas dos. Pese a que un día tiene 24 h. para todos, para la
infancia supone una eternidad y para los adultos un verdadero suspiro. Por
eso, creo que no debe medirse con las flechas de los relojes, salvo para llegar
puntual a una cita amorosa o para coger un avión.
Es interesante hacerse una de idea de cómo la gente combatía el aburrimiento
en el pasado. Un método clásico y saludable consistía en relacionarse con
amigos y vecinos, en casa o en la tasca, según las circunstancias. Esto
equivaldría al actual chat, es decir, a la charla intrascendente entre amigos, con
la vertiente negativa del marujeo o chismorreo que se provocaba, pero es que
no se puede tener todo. Sea como fuere, acercarse al calor humano es siempre
una buena forma de entretenimiento.
El aburrimiento está mal visto y para impedirnos disfrutar del “dolce far niente”,
llenamos la vida de distracciones y estímulos constantes, donde no paramos de
hacer planes y programar actividades. Todo para no caer en lo que antes se
llamaba la molicie. Tomamos el café con hielo a sorbitos, nos enganchamos a
series, o preparamos cenas como si siempre tuviésemos invitados.
Ante el aburrimiento solo podemos responder entrenando la curiosidad y
adoptando una actitud realista y tolerante frente a su papel en nuestras vidas.
Coincidamos con Goethe en que “es una mala hierba, pero también una
especia que hace digerir muchas cosas”. Por ello, deberíamos adiestrarnos en
el arte de aburrirnos, lo que en España escuchando a Pedro Sánchez, no
resulta francamente difícil.

Outros artigos

“El verdadero líder”. Alberto Barciela

​El viaje a España de Robert Prevost, convertido en el Papa León XIV por decisión de un concilio, ha trascendido la mera visita institucional para transformarse en un acontecimiento del espíritu. En Madrid, como lo hará en Barcelona y Canarias, ha emergido con nitidez...

+

“Prioiridade nacional, onde e con quen?-“. Antón Luaces

Dicir "os españois primeiro" é o equivalente a poñer en determinadas bocas citas indebidas e nas mans desas persoas a chave que só abre portas a moi concretos españois que, dende as opcións de VOX e outros partidos das súas  características, constatan que se...

+

“Leire”. Xulio Xiz

Hai tempo que quería escribirlle a Leire, e funo deixando pero de hoxe non pasa. Pode parecer que lle escribo á Leire Díez que anda na boca de todos, pero prefiro outra ben mais inocente.Certo que hai tempo busquei no organigrama de Correos quen tiña autoridade no...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

Bastou a aparición dunha palabra —hantavirus— para que regresasen de súpeto ao eido público os medos da COVID: os rumores, a procura de culpables, o instinto de autopreservación, a tendencia inquietante a deshumanizar. Ás veces semella esquecerse que todos os enfermos...