“No es el pellet, son los votos”. Juan Salgado

20 Xaneiro 2024

El próximo 18 de febrero sabremos si el electorado gallego goza de la capacidad crítica y de
discernimiento que le atribuye Feijóo para separar el grano de la paja, disociar sus legítimos
intereses del más burdo populismo, saber distinguir, en fin, entre verdad y demagogia.
Será la segunda vez que las formaciones políticas de izquierdas hagan verdad el popular refrán
de que en el amor y en la guerra todo vale, en esta ocasión con la utilización torticera de los
vertidos de pellets, como antes hicieron con el chapapote del Prestige, al convertir a los
agredidos en agresores, a los contaminados en contaminadores, a las víctimas en culpables.
Todo ello, aseguran, en favor de un pueblo demasiado acostumbrado a ver cómo sus
autoproclamados salvapatrias no hacen sino apagar el incendio de los daños a las economías
domésticas de los gallegos con más bidones de gasolina de mentiras magnificadas, verdades a
medias o tergiversaciones de la verdad. Y, por supuesto, con el apoyo de las bien armadas
columnas mediáticas, siempre dispuestas a echar el resto –“no empecéis a limpiar hasta que
lleguen las cámaras y los políticos”, como se escuchó-.
Incapaces de ver el bosque del peligro permanente en que se hallan nuestras costas con el
tránsito diario de centenares de buques de mercancías a merced de los temporales y con
cargas no debidamente inspeccionadas, su mirada no va más allá del árbol de la conveniencia
electoral de un accidente minúsculo como la más palmaria constatación de que un político
–ellos- es el que trabaja para la próxima elección mientras que un estadista –¿Hay alguno?- es
el que piensa en la próxima generación.
Desconocedores de la variante e incatalogable contaminación que sufren nuestros arenales en
invierno al vaivén de las mareas y los temporales -¿les sonarán a algo el vaciado de sentinas
que cada año salpican nuestras playas con la altamente contaminante carga negra?-, elevan de
inmediato el descubrimiento de unos primeros pellets aparecidos en un arenal de Noia –el
Gobierno habla a 25 de diciembre de incidente “puntual” en tres concellos- a categoría de
contaminación total en las más de 800 playas gallegas. Pero ni siquiera en ese supuesto el
reparto total de los sacos del contenedor pasaría de los 30 kilos por playa. ¿Se preocuparon
algunas vez por los centenares de plásticos que, un día sí y otro también, una marea detrás de
otra llegan a ese mismo litoral?. La proporción la marcan los kilos, dos –los plásticos- a uno
–los pellets, recogidos hasta el momento.
La coincidencia en fechas del vertido con el anuncio de las elecciones gallegas fue, como se vio,
oportunidad harto propicia para navegar electoralmente en el fango de la mentira y del
populismo, obviando que el problema se multiplica desde hace años en distintas playas de
Tarragona –“nuestros abuelos ya lo veían”- como fruto de la “siembra” continuada día a día de
hasta ocho fábricas de esos microplásticos, con el “récord mundial” en La Pineda, la “playa más
contaminada por pellets de todo el mundo” según el líder de una ONG catalana donde en dos
horas se recogieron en 2021 cerca de un millón de bolitas, en una estimación de mil piezas por
metro cuadrado. Pero, a la de La Pineda en Tarragona –lo dice el informe del Perfil Ambiental
de España que elabora anualmente el Ministerio- hay que sumar los arenales de Itzurun (País
Vasco), Famara y Lambra (ambas playas en Lanzarote), «que son precisamente las cuatro
playas con mayores concentraciones desde un punto de vista histórico». Y Así siguen.
Con la desfachatez a que nos tiene acostumbrados la actual “casta” política y la consiguiente
ignorancia de las leyes que ellos mismos aprueban, vimos a líderes y lideresas de izquierda

acudir con alcaldes y concejales de sus formaciones a las playas a criticar a la Xunta cuando el
primer responsable de las medidas de limpieza –lo dijo la vicepresidenta Teresa Ribera en
respuesta por escrito a un diputado: registro de entrada en el Congreso nº 19633 de fecha 2 de
abril de 2020- es de los Ayuntamientos y solo después, subsidiariamente, de la Xunta (El
concello de Muros –BNG- no organizó la limpieza hasta el 9 de enero). Obviaron, asimismo,
que la vigilancia y limpieza de las aguas marítimas –y los sacos llegaron por mar- es
responsabilidad del Gobierno central, informado oficialmente por Portugal del vertido en
fecha 20 de diciembre.
Vimos, en nuestros arenales, antes que a los voluntarios, a políticos de la oposición,
acompañados de apesebradas cámaras de tv amigas, emulando al Feijóo de la manguera en el
incendio que tanto criticaron. Éstos “peneirando” un puñado de bolitas y hasta –la imagen se
hizo viral- a la vicepresidenta Yolanda Díaz mojándose ligeramente el cuello con agua de mar, a
semejanza de un Chanel nº 5, para recochineo de los cáusticos presentadores de El
Intermedio.
Y vimos, también, a los apesadumbrados hombres de la mar, en la voz y testimonio de los
patrones de las cofradías, llamar a la cordura, a la sensatez ante el deterioro manifiesto que se
estaba haciendo a una de las riquezas naturales más importantes de Galicia –una vendedora
coruñesa cifraba en un 50% el descenso de ventas-. Y hasta a un aguerrido y sensato patrón, el
de Muxía, saber sobreponerse con sus verdades del barquero a los intentos manipuladores de
una televisión dispuesta a echar más fango en la economía de los pescadores.
Pero el problema, el pecado original, como cuando el Prestige, sigue ahí, inalterable en su
continuada amenaza. La falta de control en las cargas y de una legislación específica –lo
demandan algunas ONGs sensatas- que dé más seguridad al tránsito marítimo de mercancías
por un mar poco dado a la bonanza. Y cuando hacía falta que todas las formaciones a una,
todas las instituciones fueran una sola voz ante Bruselas exigiendo unos controles más
draconianos –solo en la Unión Europea se estima que alrededor de 160.000 toneladas de
pellets plásticos son liberadas al entorno cada año-, la “casta” se dedica a arañar unos cuantos
votos a base del engaño a los electores a quienes se les demanda el apoyo.
Resulta ahora que quienes avivaron el incendio de la alarma en el consumidor pretenden
erigirse de nuevo en los salvapatrias de una economía pesquera que, si ya el año pasado
redujo sus beneficios respecto del año anterior en más de una veintena de millones, acomete
este nuevo desaguisado con la gasolina que este domingo echarán al fuego los manifestantes
de una marcha en Santiago que tiene como sarcástico lema “En defensa do noso mar”.
Figurarán en ella miembros de las Juventudes Socialistas que aventaron el desastre con la
publicación de un pez contaminado de Sri Lanka y les acompañarán dirigentes del BNG que no
quisieron ser menos al emponzoñar la lógica indignación de los gallegos con otra imagen
datada en 2014 y de la autoría de un fotógrafo de EEUU como si fuera una de nuestras playas.
Acompañan a su indignidad el ingenuismo imbécil de pensar que les colaría.
Pues estos son los que piden nuestro voto.

Outros artigos

“La soledad, mala compañera”. Javier García Sánchez

Afecta a una de cada cinco personas en España, y se trata de una sensación deaislamiento y desconexión emocionalNos demos cuenta o no lo cierto es que cada vez vivimos en una sociedad másindividualista donde recala con fuerza la soledad no deseada. Se trata de...

+

“Santos con lentes”. Xosé A. López Silva

Hai anos que levo un caderno de santos: datas, anécdotas e atributos rechamantes, apuntados sen moita orde nin concerto. Abre por San Xerome, o mesmo que de cando en cando volve aos xornais porque na fachada de Santa María de Pontevedra, entre os doutores da Igrexa,...

+

“Emerxencia habitacional” – José Manuel Pena

O Goberno Vasco vén de mercar ao fondo de investimento Blackstone unhas 510 vivendas con destino a alugueiros sociais para familias vulnerables. Estas noticias son as que realmente contribúen ao cumprimento do Dereito á Vivenda, recollido no artigo 47 da Constitución...

+

“E veu. Daqueles pos, estas lamas” – Antón Luaces

O Sur de Europa, todo está no Sur: España foi a primeira, Francia a segunda e Italia a terceira. E todo parte dunhas protestas cidadáns que se xustifican nos baixos salarios laborais, nos altos/altísimos prezos do alugueiros das vivendas e a inseguridade ou...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

“A lei é para todos… salvo para algúns?” – José Luis Calo

“A lei é para todos… salvo para algúns?” – José Luis Calo

Hai case oito séculos, as Sete Partidas de Alfonso X pretendían establecer unhas regras comúns para ordenar a sociedade. Hoxe vivimos nunha democracia con leis e mecanismos de control, pero segue vixente unha pregunta fundamental: de que serven as normas se quen debe...

O Barbanza
Resumo de privacidade

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerche a mellor experiencia de usuario posible. A información das cookies almacénase no teu navegador e realiza funcións tales como recoñecerche cando volves á nosa web ou axudar ao noso equipo para comprender que seccións da web atopas máis interesantes e útiles.