
Según Carlo M Cipolla, siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circula por el mundo.
Los autores del antiguo testamento eran conscientes de la existencia de la primera ley fundamental y la parafrasearon al afirmar que “ stultorum infinitus est numerus” pero cometieron una exageración, el número de personas estúpidas no puede se infinito porque el número de personas vivas es finito.
La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.
El grado de estupidez es tal que puede hacer daño a otra persona sin obtener benéfico alguno, es mas incluso haciéndose daño a sí mismo.
Hemos visto en los medios, un joven de ponerse en pie, firmes, a diez metros viene otro corriendo salta al aire y le patea la cabeza, con el permiso del estúpido pateado, sangra por las orejas, o pierde parte de sus dientes, o rotura de mandíbula etc.
Y como estas mil tonterías más.
El filósofo José Carlos Ruiz considera que el aumento de los “idiotas hipermodernos”, esos que no necesitan contrastar informaciones, se centran en reafirmar sus creencias y creen vital hacerlas públicas en redes sociales, ha llegado a ser un “problema contemporáneo” y será aún más acuciante.
Explica que este “idiota” no necesita contrastar informaciones porque se somete a su sesgo de confirmación, y tacha de conspiración, manipulación o falsedad cualquier evidencia que pudiera negar o poner en duda aquello de lo que está convencido: “como buen idiota pierde la capacidad de escuchar al otro, que piensa diferente a él”.
Es mas no es que no seas escuchado es que serás insultado con la palabra de moda, la más usada eres un facha, no se discuten los argumentos se ataca al informador, es decir se mata al cartero.
A Einsten “solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de la primera”.
manueldominguez.es. lavozdelaemigracion.es



