“Un loco muy cuerdo”. José Castro lópez

11 Outubro 2022

Se nos fue “El Loco de la Colina”, un maestro en el arte de la comunicación. Con su modelo preferido, la entrevista, supo crear una atmosfera casi tenebrosa para acoger a los personajes a entrevistar, “vidas hundidas o luminosas, golfos insaciables, sabios de callejón malo”, según Juan Bonilla que formó parte de su productora. Preguntó a todos con benevolencia, escuchó con devoción sus respuestas y después utilizó los silencios con tanta maestría que nunca necesitó repreguntar para que los invitados se desahogaran a gusto.
Mi primer contacto con Jesús Quintero fue en los años setenta y ochenta en los programas de Radio Nacional “Tres a las tres” y “Estudio 15-17- que compartió con Cristina García Ramos, Marisol del Valle, José Ferrer, Pérez Orozco y con otros buenos periodistas. Cuando abría el micrófono ya mostraba un estilo propio en el dominio de la palabra y en la profundidad de sus reflexiones que invitaban al oyente a pensar.
Su poder de seducción me llevó después a peregrinar con él por varias antenas y a traer ahora a este comentario un fragmento de su soliloquio en el que reflexiona sobre la sociedad española que se había convertido en un país de incultos e ignorantes. Decía esto hace 15 años: “Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia siempre se habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído un puto libro en su jodida vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate.
Los analfabetos de hoy son los peores porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos. La televisión se hace cada vez más a su medida con programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa de la cultura, que quiere que la diviertan o que la distraigan aunque sea con los crímenes más brutales. O con los más sucios trapos de portera.
El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría, amigos. Todo es superficial, frívolo, elemental, primario para que ellos puedan entenderlo y digerirlo.
Esos son socialmente la nueva clase dominante, aunque siempre será la clase dominada precisamente por su analfabetismo y su incultura…”.
Así pensaba entonces “El loco de la Colina” que fue una de las personas más cuerdas de este país, un visionario que practicaba y difundía el pensamiento crítico. Su crítica sería hoy mucho más severa al constatar que cada ley de educación empeora a la anterior y que los smartphones, las redes y la manipulación política aborregan más aún a la sociedad.

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