Puedo continuar afirmándolo porque lo veo con toda claridad, después de haber estado siempre atento a lo que sucedía. Sí, aunque otros de quienes cabría esperar que estuvieran comprometidos en ello no hayan respondido adecuadamente, yo he estado siempre inmerso en lo que acontecía, para tener noticias de primera mano.
Hay por ahí otra gente que no solo gesta los bulos, sino que los transmite a cuantos puede. Así, de ese modo, crean una confusión que no tendría que existir si estuvieran a la escucha de mis declaraciones a los diversos medios. Incluso algunos cuyos cometidos se desarrollan en el ámbito del derecho, comunican lo que les estaba vedado o intentan decir que es verdad lo que ellos proclaman…, en lugar de esperar a que yo manifieste lo que son las cosas y cómo son.
Cierto que alguna persona desconocida, al escuchar lo mismo de aquel cuyo ámbito de trabajo era el de los asuntos exteriores, y después al encargado de la economía, y seguidamente el de los transportes, e incluso, entre otros, el de seguridad interna, tenía la idea de que el parecer que ellos transmitían no tenía la fuerza oportuna propia de quien proclamase lo atinente a su propio ámbito. Sin embargo, lo que estos manifestaban era totalmente contrario a las sandeces que promueven esas gentes de ascendencia nazi o fascista…: por el contrario, ellos proclamaban, uno tras otro, incluso repetidamente, la verdad que yo les había transmitido…
Con el ánimo de poner en entredicho lo que yo había proclamado después de haber dilucidado los hechos, uno de afuera, que buscaba la verdad por otros senderos, me quiso dar lecciones, afirmando que los seres humanos debemos ser fieles a quien nos dirige por el camino de la vida. Precisamente por eso, no le preocupaba el que un tribunal terreno le pidiera cuentas, pues afirmaba que se había comportado siempre respetando el derecho y la justicia, sin mezcla de corrupción alguna. A pesar de mi insistencia en lo bien que lo estaba haciendo, él replicaba y decía que un ser superior iluminará lo que esconden las
tinieblas y descubrirá lo que alberga el corazón. Él, y ningún otro, dará a cada uno lo que merece.
Yo, que lo había hecho siempre bien, a juicio de ese sujeto debía reflexionar sobre mi conducta, y buscar más allá lo que aquí percibo claramente. Yo le insistí en que no solo yo he hecho siempre lo que procedía, sino también mis familiares y todos los que comparten mi proyecto…: de ahí que no pueda menos que reafirmarme en lo que he ido viviendo, y exigir lo que, con toda claridad, percibo.
Puede haber alguna cosa -aunque no sea el caso- de la que existía una posibilidad, siempre remota, de tener que afirmar que en torno a ello no me consta algún dato. Sin embargo, ahora no puedo menos que afirmar que, lo que quieren algunos que sea de otro modo, no es así.
Para terminar, a pesar de las muchas ideas que tengo en mi mente, llego a la conclusión de que lo que procede, en estos tiempos de democracia, es evitar que los bulos de alguna gente hagan mal a otros que, si no fuera por ellos, recogerían la luz de la verdad que yo he querido transmitir. A ver si así dejamos de alimentar sugerencias poco justas y acogen unos y otros lo que yo les he ido diciendo a lo largo de estos años, los mejores que hemos tenido en nuestra nación.




