
Cuando llora el silencio
Ayer les reprendíais.
Recuerdas cuando con la escoba hacia un caballito y trotaba por el pasillo de habitacion en habitacion.
Los fines de semana, entre ella y él a peleas en la cama, combates con la almohada, y tu voz desde la otra equina se escuchaba ¡parar ya!
Como quien dice fue ayer ¿verdad?
Recuerdas no sé si ella o él no le gustaban las verduras o era el pescado, y tú inventabas la forma de disfrazar para que lo comieran.
Y hoy amiga mía la casa muda, silenciosa, en paz, como la paz de los cementerios.
Ahora en la triste espera, tu hijo o tú hija traigan los nietos.
Ellos podrán hacer caballito de la escoba, y cuando dejan a tu nieta pasar la noche, le cuentas cuentos que antes no contabas, algo roto, no importa era viejo, era un trasto, la niña llora, no llores mi amor, yo no lo quería, no vale, ten cuidado, pero no llores amorcito.
Era ayer, y el ayer, rápido, veloz, fugaz, el ayer es hoy.
Si tienes la suerte, de tener con quien compartir la cama, es menos doloroso, más llevadero, medio siglo de matrimonio.
Visto lo visto es para celebrar, algunos duran menos que una telenovela.
En fin, lo que quiero decir es que duele el silencio.
Y a veces, lamentablemente el silencio llora.
La vida es como una circunferencia, partes de un punto y llegas al punto de partida, se repite, mañana serán ellos.
Es dolorosamente triste ver llorar al silencio, duele.



