Tú hipotético estas lleno de ideología, yo huérfano de ella, solo tengo pensamientos.
Imaginemos que ambos somos analistas clínicos, como tú eres de izquierdas (te concedo el derecho de que sabes, lo que es ser de izquierdas) a la hora de analizar la sangre entre los glóbulos blancos y rojos te inclinaras por los rojos, eritrocitos, defenderás la importancia de los rojos, ante los blancos, leucicitos, argumentaras que los rojos tienen la importancia de transportar el oxígeno, lo que es vital para la supervivencia del cerebro y el buen pensamiento.
Uno de derechas, oponente a ti, defenderá la importancia de los blancos, ya que defiende al organismo contra agentes infecciosos.
Llegados aquí cada quien defiende lo suyo olvidando lo del otro, es decir sería un análisis defectuoso, parcial, ya que estaría desconociendo y no valorado el 50% del análisis.
Yo que soy independiente y carente de ideología analizo a ambos y valoro la importancia de ambos sin dejar a ninguno de los dos en el olvido.
Ahora bien si se tratase de analizar tu sangre que analista preferirías, al de los rosjos, al de los blancos o a personas como yo que somos profesionales del análisis, y la analizamos en su totalidad, en su conjunto.
Pues lo mismo de este análisis de laboratorio, lo mismo pasa en política.
Unos escoran a la izquierda, otros a la derecha, ignorando, perdiendo la mitad del espectro político.
Unos cargan la ensalada de aceite, otros de vinagre, solo el buen chef sabe sazonar.
Te acabo de mostrar la diferencia entre unos y otros, llenos de ideología y huérfanos de pensamientos de ideas creativas.
Y en esa marabunta ideológica estamos unos pocos, apartados del aplauso, por no ser buenos obedientes al sistema, criticados y vilipendiados, por cerebros de neuronas, como hojas de cerezos y almendros.
Creo haber sido claro y transparente como el agua cristalina



