“Ser optimista, estar pesimista”. José Antonio Constenla

13 Abril 2026

En español usamos dos verbos (ser y estar) para expresar lo que otras
lenguas, como el inglés, concentran en uno solo (to be). No es una diferencia
menor ya que nos permite distinguir entre lo permanente y lo circunstancial,
entre lo que somos y lo que simplemente nos ocurre. Y en esa distinción hay
algo más que gramática.
Porque uno puede ser optimista y, al mismo tiempo, estar pesimista.
Esa diferencia encierra una intuición valiosa para interpretar el mundo
contemporáneo, que lejos de ser una contradicción, es una forma de lucidez.
Ser optimista pertenece al terreno de la convicción, a la idea de que las cosas
pueden mejorar, de que las sociedades aprenden, de que los errores no son
necesariamente definitivos. Estar pesimista, en cambio, tiene que ver con el
momento, con una lectura honesta de una realidad que, hoy, ofrece motivos
más que suficientes para la inquietud.
Y esos motivos no son menores. El mundo atraviesa un tiempo marcado por
conflictos que no solo persisten, sino que se enquistan, dejando tras de sí
destrucción, muerte y millones de desplazados. La violencia se ha vuelto algo
cotidiano, mientras los derechos humanos se vulneran con una frecuencia
inquietante.
A ello se suma un deterioro cada vez más visible de la calidad democrática. La
corrupción deja de percibirse como una anomalía para instalarse como
sospecha permanente, erosionando la confianza y debilitando las instituciones.
España no es ajena a ese clima. La sucesión de escándalos, la polarización
creciente y la utilización partidista de las instituciones han alimentado una
desafección que ya no parece puntual, sino más bien estructural.
El resultado es un presente en el que el pesimismo no es una exageración,
sino, en muchos casos, una reacción razonable. Quizá, de hecho, el mayor
riesgo no sea ese pesimismo, sino algo más silencioso: la renuncia progresiva
a imaginar que las cosas pueden ser de otra manera.
Ahí es donde el verbo ser adquiere todo su sentido. Ser optimista no consiste
en negar la realidad ni en edulcorarla, sino en resistirse a considerarla
definitiva. Es asumir que, incluso cuando el presente se oscurece, el futuro no
está escrito. Como escribió Antonio Gramsci, se trata de practicar “el
pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad”: comprender con
lucidez las dificultades del presente sin renunciar por ello a la posibilidad de
transformarlo.
Esa tensión no es una debilidad, sino una forma de fortaleza moral. De hecho,
buena parte de los avances sociales que hoy damos por sentados nacieron en
contextos profundamente adversos donde la humanidad se enfrentaba, como
hoy, a escenarios sombríos. Basta recordar que, tras la devastación de la
Segunda Guerra Mundial, una Europa arrasada fue capaz de sentar las bases
de décadas de cooperación y prosperidad. Aquellas generaciones no ignoraban

la gravedad de su tiempo, la conocían mejor que nadie. Y, sin embargo,
eligieron no convertirla en destino. Ser optimista, en ese sentido, es una forma
de resistencia: la decisión consciente de no concederle al presente el poder de
clausurar el futuro.
Aunque las circunstancias que vivimos nos empujen a estar pesimistas, no
deberíamos renunciar a ser optimistas. Porque si algo sugiere esa distinción
entre ser y estar es que el presente, por oscuro que sea, no tiene por qué decir
la última palabra.

Outros artigos

“Plan de Rescate da Sanidade Pública Galega”. Xosé Mª Dios Diz

“As listas de agarda constitúen unha das formas máis sofisticadas de crueldade. Son producto dun Sistema que intentaatender a todos con recursos cos que so se pode atender a algúns”. Juan José Millás: escritor. Valencia. 1946.Esta reflexión nos indica que os...

+

“La cantina móvil de Cruz Roja”. José Castro López

Las mejores iniciativas sociales suelen ser también las más sencillas, no necesitangrandes edificios ni presupuestos millonarios, basta una buena idea y la voluntad deponer a las personas en el centro. Ocurre con muchas propuestas, tanto de iniciativaprivada como de...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

“Un negocio moi rendible” – José Manuel Pena

“Un negocio moi rendible” – José Manuel Pena

Demasiada hipocrisía en materia de vivenda por parte de moito axentes políticos, sociais e empresariais. A vivenda continúa sendo un negocio e moi rendible para uns poucos propietarios sen escrúpulos, para os fondos voitre, grupos inmobiliarios e grandes propietarios,...

“Teresa de Antas” – Xulio Xiz

“Teresa de Antas” – Xulio Xiz

A Casa da Cultura de Antas de Ulla chámase Teresa Batán. Bautizárona co nome da muller que entregou a vida á Biblioteca do seu pobo. Para min é Teresa de Antas desde hai máis de trinta anos, amiga admirada pola dedicación preocupada pola cultura e polos nenos. Na...

O Barbanza
Resumo de privacidade

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerche a mellor experiencia de usuario posible. A información das cookies almacénase no teu navegador e realiza funcións tales como recoñecerche cando volves á nosa web ou axudar ao noso equipo para comprender que seccións da web atopas máis interesantes e útiles.