El buen Samaritano,
El buen samaritano de tu pueblo, o el televisivo.
Algunos buenos samaritanos son como el Guadiana, aparece y desaparece para volver a aparecer.
Lo ves en las TV, lo ves o no lo ves, te acompaña, puede ser familiar o no, pero sabes que está ahí.
A veces es cansino, ya mueres en sus palabras de bondad infinita, pero el día del desfile, no desfila, está sentado viendo el evento.
¿Por qué es recordado el buen samaritano hoy?, por sus acciones, no por sus palabras.
Cuando nadie ayudaba al hombre herido, abandonado por los sacerdotes y profetas, solo el samaritano le ofreció su casa, le dio cobijo, y sano sus heridas.
Todos conocemos a esa, esas personas en las que una cosa es predicar y otra dar trigo.
Y a pesar de conocerlas, hay quien erre que erre intenta justificar, la estéril higuera que no da fruto.
Ciertamente un hombre debe ser su palabra, es cierto, antaño los ganaderos compraban el ganado sellando el pago con un apretón de manos y eso tenía más garantía que un cheque, ya que la firma pudiera no tener valor..
A no decir, vemos a famosillos oportunistas, que donde digo Diego, digo digo.
Estos falsos samaritanos tienen mentiras matutinas y vespertinas, son venenosos.
Te dicen defender la escuela pública, te recomiendan enviar tus hijos a la pública, ¡defendamos lo público! Pero luego envían a sus hijos a la escuela privada, (Las Rozas, Madrid) pagan por la escuela más de lo que tú recibes por tu jornal.
El flautista de Hamelín.



