A Asociación de Editores Europeos, Iberoamericanos e do Caribe (EDITORED) emitiu este 1 de setembro un comunicado no que condena con firmeza a escalada de violencia en Gaza e, de maneira especial, o asasinato de xornalistas no exercicio da súa profesión.
No texto, a entidade cualifica estas mortes como “unha das infamias máis atroces”, comparables á matanza de civís indefensos e de voluntarios humanitarios que socorren a poboación en zonas de conflito. Segundo datos de organizacións internacionais como o Comité para a Protección de Xornalistas (CPJ), Reporteiros sen Fronteiras (RSF) e a Federación Internacional de Xornalistas (FIP), a guerra iniciada tras o 7 de outubro de 2023 deixou xa máis de 64.200 mortos entre palestinos e israelís, ademais de 159.000 feridos e 14.400 desaparecidos. Entre as vítimas figuran máis de 200 profesionais da comunicación, maioritariamente palestinos.
EDITORED destaca que o labor dos informadores, igual que o dos voluntarios, é unha vocación ao servizo da verdade e da sociedade, polo que considera inaceptable que sexan obxecto de ataques. A asociación lembra tamén a situación de fame e a destrución de hospitais e centros sanitarios, e expresa a súa solidariedade cos pobos palestino e israelí que reclaman unha solución pacífica e xusta.
O comunicado rexeita calquera instrumentalización ideolóxica da violencia e reivindica as achegas históricas das culturas xudía e árabe, evocando voces literarias e pacifistas como as de Yehuda Amichai ou Raja Shehadeh. Tamén mostra apoio ás organizacións humanitarias que sufriron ataques, como a Cruz Vermella, as Nacións Unidas ou a ONG World Central Kitchen, fundada polo chef español José Andrés.
“É responsabilidade dos editores garantir que as voces e historias dos xornalistas falecidos sigan sendo escoitadas”, sinala a asociación, que asegura trasladar este compromiso aos seus máis de 450 millóns de receptores en Europa e América.
A entidade lembra ademais que este chamamento vai máis alá da crise en Gaza e abrangue outros conflitos como o de Ucraína, así como situacións de violencia contra xornalistas en Sudán, Birmania ou Haití, e mesmo as ameazas que persisten en democracias e réximes autoritarios a través da censura, a desinformación e a impunidade.
“Defender a liberdade de información é defender os dereitos humanos, a verdade e a convivencia”, conclúe o comunicado, presentado como un “grito de alerta global” en defensa da paz e da dignidade.

COMUNICADO
COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN DE EDITORES EUROPEOS, IBEROAMERICANOS Y DEL CARIBE EDITORED: UN HOMENAJE A LA VERDAD Y LA DIGNIDAD
1 de septiembre de 2025
Desde la Asociación de Editores Europeos, Iberoamericanos y del Caribe, EDITORED, condenamos, denunciamos y repudiamos enérgicamente la escalada de violencia que hoy desgarra nuestra humanidad. El derramamiento de sangre de inocentes es una mancha imborrable en la historia contemporánea. De forma significativa, un periodista asesinado en el ejercicio de su profesión es una de las infamias más atroces, solo comparable a la matanza de quienes, con altruismo, socorren a otros en zonas de violencia y, por supuesto, a la de los civiles indefensos.
La muerte no hace distinciones. Con dolor y horror, hemos sido testigos del asesinato de reporteros en Gaza, cuyas imágenes directas han mostrado la masacre. Desde el 7 de octubre de 2023, fecha en la que un acto terrorista desencadenó una guerra contra un pueblo, el número de víctimas no ha dejado de crecer.
Según los datos de organizaciones internacionales como el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), Reporteros sin Fronteras (RSF) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la situación ha causado una cifra alarmante. Se estima que más de 64.200 muertes entre palestinos e israelíes se han notificado, además de cerca de 159.000 heridos y 14.400 desaparecidos. La cifra de comunicadores y trabajadores de medios fallecidos supera ya los 200, en su mayoría palestinos.
Las imágenes en directo de la masacre, en efecto, exacerban la percepción del drama, pero no intensifican el sufrimiento de una confrontación soterrada y permanente. El contraste entre la inteligencia militar más sofisticada y uno de los ejércitos más poderosos, o el de terroristas sin escrúpulos, frente a civiles indefensos o a aquellos que con una cámara, un móvil o un simple bolígrafo y un bloc, relatan la barbarie, es una de las mayores tragedias que hemos presenciado. Se evidencia también la escasez de alimentos, que ha provocado hambruna en algunas zonas, situación agravada por los continuos ataques a hospitales y personal sanitario.
El valor del periodismo y el altruismo
El periodismo, al igual que el voluntariado, es una vocación, el afán de servir a los demás, denunciando atrocidades, crímenes y delitos de lesa humanidad. Un informador es, ante todo, un ser humano dotado de una sensibilidad particular, predispuesta a la imparcialidad y siempre del lado de la verdad, del débil y de la razón. Por ello, es inaceptable que se atente contra su vida. Nuestra condena se extiende a todo aquel que vulnere la libertad, la dignidad y el ejercicio de un oficio sometido a una exigente deontología.
No hay palabras suficientes para describir tanta barbarie. Es crucial esclarecer los verdaderos intereses que han elevado la cifra de muertos, que incluye a palestinos e israelíes, mujeres, ancianos y niños y también soldados. Nos solidarizamos con los pueblos, tanto el palestino como el israelí, que claman por la paz y una solución pacífica y justa, por la liberación de los secuestrados y un marco de convivencia para el futuro.
Rechazo a la instrumentalización y llamado a la paz
Rechazamos cualquier interpretación ideológica que justifique la violencia. En este contexto, recordamos las inmensas contribuciones de las culturas judía y árabe al mundo, pilares del conocimiento y el arte. A lo largo de la historia, las voces de la paz han surgido de ambos pueblos. Nos inspiran figuras como la poeta israelí Yehuda Amichai, quien escribió sobre la necesidad de “un poco de paz en este lugar”, o la de la escritora y activista palestina Raja Shehadeh, quien ha defendido la “resistencia a través de la palabra y el derecho”.
Nos solidarizamos de manera especial con quienes han sido blanco de ataques por su labor humanitaria, como la Cruz Roja, las fuerzas de la ONU o el chef español José Andrés y su ONG World Central Kitchen, y muchas otras, que componen por desgracia una lista interminable de asociaciones afectadas. El sacrificio de los voluntarios en estas acciones es un crimen que la historia no olvidará.
Creemos firmemente en el papel de los países libres y democráticos para promover una solución pacífica. La paz y la verdad prevalecerán a pesar de que todos sabemos que lo primero que muere en una guerra es la verdad.
Nadie logrará acallar a los cronistas; los vivos continuarán la labor de los fallecidos y a ellos debemos apoyar con todas nuestras fuerzas. La verdad siempre condenará la infamia, sin importar dónde se produzca. Es nuestra responsabilidad como editores garantizar que sus voces y sus historias sigan siendo escuchadas, y eso haremos desde EDITORED trasladando lo que ocurra a nuestros 450 millones de receptores en los países de Europa y América.
Este comunicado, aunque centrado en la crisis de Gaza, es un grito de alerta global. No podemos obviar el conflicto bélico en Ucrania, donde los periodistas se enfrentan a un peligro constante, ni los enfrentamientos olvidados en lugares como Sudán, Birmania o Haití, donde los informadores siguen siendo blanco de la violencia. De igual modo, las amenazas a la libertad de prensa y la seguridad de los profesionales de la información persisten en democracias y, sobre todo, en regímenes autoritarios. La desinformación, la censura y la impunidad de los agresores siguen siendo una lacra que debemos combatir sin descanso.
El compromiso con la verdad de EDITORED, y de los periodistas en ella unidos, es inquebrantable, no solo en las zonas de guerra, sino en cada rincón del planeta. Defender la libertad de información es, en esencia, defender los derechos humanos de la verdad y la convivencia, y es por esta razón que unimos nuestras voces, por la paz y la dignidad, a la de todos los pueblos y sus culturas.
Saludos
En nombre de la Asociación de editores
Alberto Barciela
Vicepresidente de EDITORED



