
La caridad cristiana, empieza en la propia familia.
Hace años escribí al papa intercediendo por dos obreros que habían sido enviados al paro en una Catedral de Lugo, creo recordar
Me respondieron ampliamente que el Vaticano no interfiere la gestión de las iglesias.
Lo que no es de recibo, es que rechace su salario de 2.500 €, teniendo una hermana viviendo con grandes dificultades, o peor aún que su sobrino hoy no pueda acudir al entierro a su ultima despedida, por problema económicos.
Manda ovum, que los cardenales, cobren el doble del jefe.
Ayudar, que está bien a menesteroso de Roma, y no a la propia familia.
Doce años en el cargo y ni una sola vez contacto personal con la familia, pues no está bien, claro ahora es tarde mi escrito, si antes lo supiera se lo diría, pero no me parece justo, tener a la familia en el olvido.
Repito la caridad cristina empieza en la misma familia, dicho para él o para mí.
Otro día hablaremos de la amenaza, de los radicales que amenazan con el cisma., y el cardenal ladrón que quiere participar en el juego .



