
Procedemos unos de Abel, otros de Caín.
Abel era un pastor, un campesino poseía buenas tierras y su aldea era prospera, humildemente prospera.
Caín, nos dice la biblia entregaba al señor lo peor que tenía, y era envidioso de su hermano, digamos era negociante.
Para quedarse con los prósperos terrenos que tenia la familia de Abel, un día lo mata, mejor dicho, una noche de luna ausente, los traidores cobardes matan de noche, cuando el alma negra se oculta en la negritud de la noche.
Cada x años salen a relucir los descendientes de Caín y Abel.
Y hoy en el año 2025 d C, podemos verlos actuando, haciendo lo inconcebible, justificando el asesinato de Abel, quieren reescribir la realidad, el asesino invasor de oriente se une a su hermano el ladrón de occidente, y juntos le quieren robar las tierras y las riquezas que esas tierras producen.
El ladrón de occidente unido a la cuadrilla de pepa a loba, todos juntos avariciosos, ladrones, se unen a Alibaba y los 40 ladrones.
Este ultimo no solo invade tierras para robar, sino que mata, asesina a los vecinos que quieran hacerle sombra, son muchos los muertos en casa propia, y ahora cuenta con la complicidad, de su primo el ladrón de occidente.
Y los vecinos de la victima poco pueden hacer, son gentes de educada cultura, prosperidad, progreso en las artes y en la pacifica convivencia, pero carecen de la quijada del asno para la defensa.
Era, somos como Esparta y Atenas, unos crecen en la guerra y otros en el progreso.
La ambición unida a la maldad, el crimen, y la maldad unida a la ambición, es el coctel perfecto, para la decadencia de la integridad, lo amoral en ese mundo de miserables triunfa, no sé por cuanto tiempo, ojalá cuatro años sea el final de esta miseria que nos inunda, y triunfe la razón.
El silencio nunca ha sido buena medicina.



