El Gobierno de Sánchez tiene que asegurarse los apoyos de Bildu como sea. Igual que los de Esquerra Republicana o los de Junts.
Cada voto suyo en el Congreso es vital para mantenerse en La Moncloa. El deseo obsesivo por mantener a todo su sistema en pie le lleva a auténticas locuras.
Esta dependencia le ha obligado a cerrar pactos concretos para liberar a los terroristas de ETA. Ha tenido que facilitarles la libertad incluso a los más sanguinarios. Primero decidieron trasladarlos a las cárceles vascas, después transfirieron las competencias de prisiones al Gobierno Vasco para que fueran ellos quienes
arreglaran la vida de los asesinos de ETA. Con la capacidad de decisión en sus manos se dedicaron, tanto PNV como el PSOE en su versión vasca, a darles el tercer grado de forma ilegal y arbitraria, tanto que los tribunales derogaron las más flagrantes.
Ahora quieren reducir sus penas, que no pasen tantos años en prisión. Es una maniobra pensada con tiempo, fue acordada en conversaciones directas del PSOE con Otegui. Se hace realidad aquello que reveló, sólo en euskera, el propio dirigente, exetarra, de cambiar el apoyo a los presupuesto de Sánchez por la libertad de
200 terroristas de ETA. Así de crudo.
Además, a lo largo de este primer año de la legislatura los pactos con el partido defensor de los asesinos de ETA, Bildu, han sido muchos, declarados abiertamente, anunciados por sus propios portavoces, adquiriendo incluso el protagonismo de cogobierno.
Bildu le ha obligado a pactar cinco veces, por lo menos, para expiar aquel anuncio de Sánchez de que no pactaría con Bildu, “si quiere se le digo cinco veces…”.
La última argucia parlamentaria para pagar el impuesto por el apoyo de Bildu debería provocar la ruptura de cualquier entendimiento o conversaciones por parte del PP. El equipo de Sánchez ha vuelto a demostrar que no es un interlocutor normal, ni lógico, ni cabal, ni fiable, ni siquiera interlocutor. Con astucia (habilidad para lograr artificiosamente cualquier fin) han colocado una enmienda, a última hora de proceso parlamentario, por la cual los asesinos de ETA
verán computado en su pena española el tiempo que hayan estado en la cárcel de Francia por otra condena de aquel país, por delitos diferentes a los que cometieron en España. No se puede olvidar que son terroristas condenados a cientos de años, o miles, de prisión, aunque el Código Penal le impide cumplir más de 40 años.
Por ello, no sólo tendrían que cumplir hasta el último minuto, sino que deberían tener una condena de prisión permanente revisable y no salir de la cárcel en su vida. Como esto no es posible ya, todo lo que sea reducir sus penas sonará a inmoralidad. Sólo por La Moncloa.
“José María Fonseca Moretón, el vino como bandera y Galicia en el corazón”. Javier García Sánchez
Los caldos gallegos alcanzaron en él la máximadimensión mundial llegando a mercadosinsospechados. Solo a un genio como él se le pudo ocurrirconvocar un concurso de cartelismo para dar aconocer el caldo que contienen las botellas deTerras Gauda. De este modo evocaba a...



