
Allá por el 1974 el cantante Emilio José cantaba a Soledad, decía: “Tierna como la ampolla.
Es natural como el agua que llega
Corriendo alegre desde el manantial
No sabiendo ni a donde va
Que feliz vive mi soledad.”
A la soledad le dedicaron hermosos poemas, P Neruda, García Lorca, y Machado y otros varios.
La soledad que hoy quiero plantear, no es una soledad bella, hermosa, poética, es una soledad trágica.
Una soledad que no es tierna como la amapola, no, es una soledad silenciosamente dolorosa.
La muerte surge ahí, Perséfone, está con nosotros desde el día en que nacimos, y despierta no se sabe cuándo ni dónde.
Hoy una mujer es encontrada muerta en su casa de Santiago, ayer un piloto de aviación en pleno vuelo entre América y Europa un ataque al corazón, la muerte camina como nuestra sombra, y despierta cuando ella quiere sin previo aviso.
Hay quien vive solo en pleno abandono y tristemente doloroso olvido, otros circunstanciales, dependiendo del momento o días, o actividades.
Que si no son días de soledad, si son noches de soledad, en el sentido que me refiero.
Es triste que en cuatro o cinco días, o más no haya nadie que te eche en falta, hemos leído de pisos, en que el teléfono o timbre no suena durante un mes.
No es dolorosamente trágica la muerte en abandono, lo dolorosamente trágico es la vida.
Vivir solo a los 40, a los 70, es lo mismo, nunca se sabe cuándo Perséfone puede despertar.
Hoy estas pletórico de salud, si, hoy sale el sol, mañana llueve.
Es triste muy triste desesperadamente triste vivir sin que el teléfono suene, o el picaporte, deje de realizar su función.
Esto es el reverso de esa soledad, rica de vida, la soledad del artista, el que permanece solo, pariendo un libro o un poema, e que plasma en lienzo un trozo de vida, una soledad rica de silencios, o acariciando los acordes de una guitarra amiga
“Tú eres alma
Que dice su armonía solitaria
A las almas
Pasajeras
Y siempre que te escucha el caminante
Sueña escuchar un aire
De su tierra”
“Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.”
Machado.
Reclamo el derecho ¡ a vivir!



