
La palabra.
Hay quien a las palabras le pone colores, ,o tal vez a la musiquita que acompaña a la palabras.
San Juan dice claramente: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”,
La palabra es la comunicación, es el arma más poderosa.
Con la palabra, podemos alegrar el día, o podemos hastiarlo.
Mas que la palabra es la entonación, una bofetada, a los 5 minutos pasa, pero la entonación de esa palabra, no la palabra en sí, sino la entonación puede quedar para bien o para mal guardada por años en nuestra amígdala, pasados los años recordamos las formas.
La misma palabra puede tener diferente significado en relación al tono que empleemos.
La palabra enamora, entristece, deprime, conquista.
Luego viene los hechos porque si la palabra no fructifica es palabra estéril.
Luego el lugar donde sembremos la palabra, hay elementos que no son receptivos, y sembrar ahí es malgastar el tiempo y los ánimos, otros son receptivos, cuando utilizamos el musculo cigomático mayor, esa expresión noble, esa alegría, así hasta las palabras más dolientes pierden fuerza.
Es cuestión de saber estar, conocer el lugar que uno ocupa.
Herir gratuitamente un sinsentido, eso es como el eco de la montaña, todo lo que envías regresa, y la maldad tiene mucho rebote.
A quien lo necesite, regalarte un ramillete de hermosas palabras y recuerda, las palabras no solo tienen olores, sino colores, así las ve el poeta, pues para ti en este día con mis más noble sentimientos.



