“Personas como cubos de basura”. Manuel Dominguez

29 Marzo 2024

Ojo no va por ahí, cuidado, presta atención.

Estas son personas que le podemos contar los problemas que estamos teniendo con nuestra esposa, o nuestros hijos, allí descargamos nuestro malestar, nuestras miserias, podemos contarle todo, nos escuchará atentamente nos dará su opinión, y luego si un día hay una trifulca, esos secretos seguirán siendo secretos no saldrán a la luz.

Antiguamente, hace años, muchas veces se utilizaba la confesión, hablar con el cura no para decirle nuestros pecadillos, sino para consultarle, sobre los problemas que estábamos viviendo, ese nieto mal educado que no presta atención o el desplante de ese hijo olvidadizo etc.

La acumulación de problemas, al no tener amigos íntimos ante el cual podemos desnudarnos, nos lleva a acudir al psicólogo, a falta de pan…

Lo más asombroso, es que después del enfado de portarnos mal con él, no es necesario pedirle perdón o disculpas, por como lo hemos tratado, nos recibe igual, como si fuese cosa del olvido.

Hay personas tan grandes, tan luminosas que no necesitan regocijarse en el perdón, o la humillación del contrario, la vida sigue, continua, y la realidad será el castigo de la imprudencia.

Los hay que te prestan mil pesetas, o te complacen en tu petición, pero luego cuando necesitas una transfusión de sangre, te mueres. Te doy lo que me das, palo por palo, astilla por astilla.

 Lo que siembras es lo que recoges.

Los que te donan sangre, para humillarte, en el decir llevas mi sangre, te salve la vida, y cargaras con ello toda tu existencia.

Nunca pidas a quien pidió, no sirvas quien sirvió.

En Galicia ser bueno se llama “ser bo” y ser bueno dos veces será ser bobo, y bobo sí que no.

Uno puede ser humanamente bueno, sin seguir preceptos religiosos, ser sencillamente bueno.

  “Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;         

y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”.

A Machado, poeta.

Hacer el bien ayudar a quien lo merece da regocijo, causa felicidad,  si , ayudar a quien lo merece, pues algunas  veces ayudar es no prestarle ayuda, esa algunas veces es una forma eficaz de ayuda.

Las personas con los pies en la tierra, las personas seguras de si mismas, las personas que se valoran, no necesitan el reconocimiento ajeno, no viven cara al exterior tiene una vida interior muy rica en valores.

Si no haces, no haces ni para ti, ni para nadie, si haces, haces para ti, y para otros.

Recordar, cierto día una persona vivió  el día cuasi mas feliz de su vida, fue cuando entro en una casa soleada y al salir pletórico de felicidad, estaba comenzando a llover.

Nunca se sabe que sorpresa nos aguarda en este nuevo día.

Que regalo nos trae esta lluvia a veces cansina, otras deseada.

Las personas no estamos aquí, para entender la creación o funcionamiento del cosmos, sino para ser felices.

manueldominguez.eslavozdelaemigracion.es

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