Es más fácil creer que pensar.
Creer es depositar , toda nuestra esperanza, sin ningún ápice de raciocinio.
El niño en su juego se esconde tras las cortinas, y en ese juego él al no ser visto se cree que ya no existe, está fuera de lo visual.
Las creencias no se pueden discutir, la creencia es pequeñita, el pensamiento es grande.

La creencia no admite debate, se cree y ya está, no admite argumentación, es monolítico impenetrable
La creencia cree y espera, el pensamiento actúa, la creencia es ambigua se cree cuando se necesita algo, la creencia está basada en el temor, en el desconocimiento, en la necesidad, la creencia es irracional, no admite el raciocinio, es hermética.
Lo que no se discute no se mejora.
Antiguamente no se creía que la tierra era esférica, sino plana, el raciocinio nos muestra, vemos que la tierra es esférica.
Antiguamente se creía que todos los planetas giran alrededor de la tierra.
Lord Kelvin dijo que «Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles»., el obispo Milton Wright, apuntó: «El ser humano no volará jamás, porque volar les ha sido reservado a los ángeles».
Esto son creencias, el pensamiento muestra todo lo contrario, el pensamiento es creativo., las creencias son herméticas, están atadas a la orfandad intelectual, como el ancla del barco clavada al fondo marino, es inamovible.
Los pueblos creyentes no crecen, no se desarrollan, los pensantes crecen mucho, se desarrollan.
Pensar es cuestionar, someter a examen todo lo que tenemos, por ello no se puede ser como la foto que muestro, realizada por mí, en que se traga los libros como si fueran sándwiches, no, todo debe ser sometido a análisis.
La duda nos lleva al conocimiento, investigar, someter lo conocido al anverso y reverso de la investigación.
Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.
Henry Ford



