Conté en comentarios anteriores la historia del italiano, Enzo Rossi, director de una
fábrica de pasta, que en el año 2007 se asignó un sueldo de 1.000 euros al mes para
experimentar en carne propia si era posible vivir con esa cantidad y comprobar así las
condiciones económicas de sus empleados
El resultado del experimento fue que solo llegó al día 20, comprobó que el dinero no era
suficiente para cubrir todos los gastos básicos mensuales del coste de vida real y, tras
vivir esa experiencia, decidió subir el sueldo de todos sus trabajadores. Rossi justificó
después que la subida salarial era justa porque “en los últimos años la vida se encareció
para los trabajadores”, que eran quienes aportaban su trabajo para los procesos
productivos de la empresa.
Rescato el caso del empresario italiano al conocer que Pedro Pestana da Silva, el
empresario de Vigo fundador de Marosa en 2016, tomó la decisión de repartir 4,5
millones de euros entre los 120 empleados, desde los más antiguos a los recién llegados,
después de la operación de venta de la empresa a la multinacional Wolters Kluwer.
Marosa es una empresa tecnológica especializada en automatizar la facturación
electrónica y otras obligaciones fiscales de empresas que operan internacionalmente y
ha desarrollado se actividad gracias al trabajo de muchas personas. Compartir el
resultado de la venta es una forma de reconocer esa aportación del equipo humano “que
ha confiado en Marosa cuando todavía estaba todo por hacer”.
Además de la cantidad de dinero a repartir entre los empleados, Pedro Pestana puso
como condición indispensable en la negociación de la venta con la multinacional
holandesa el mantenimiento de todos los puestos de trabajo, lo que significa premiar
doblemente a todo su equipo: con una relevante suma dineraria y con la garantía de
mantener sus puestos de trabajo.
El fundador de Marosa, después de reconocer el trabajo del equipo, quiere dar a conocer
su decisión por si puede servir de inspiración a otros empresarios que quieran hacer
partícipes a sus empleados de los resultados de la actividad de sus empresas. “Cada
empresa y cada operación son distintas. Me gustaría que alguien que esté preparando la
venta de su compañía conozca esta experiencia y considere si puede hacer algo parecido
con su equipo”, señala.
El gesto de Pedro Pestana recuerda un viejo principio del management: el principal
activo de una empresa son las personas que la hacen posible y é,l no solo reconoce su
trabajo, también comparte con ellos una parte del valor que han contribuido a crear.
Porque una empresa no se construye únicamente con capital e ideas, necesita el
compromiso y el esfuerzo de quienes la sacan adelante. El fundador de Marosa muestra
una forma noble de compartir el éxito y reafirma el viejo dicho “es de bien nacidos ser
agradecidos”..
“Incidentes na Coruña após un acto organizado por Vox” – Antón Luaces
Unhas 4.000 persoas concentradas na coruñesa praza de María Pita rexeitaron a celebración na mesma praza dun acto organizado por Vox. Dúas das persoas concentradas foron detidas e unha ducia feridas durante os disturbios e cargas policiais producidas no marco desta...



