Este 5 de junio, 128 años del nacimiento de Federico.

Federico García Lorca, y 90 en que unos analfabetos ignominioso de alma negra, como negra era la noche, andrajosos intelectuales, fusiles asesinos apagaron la joven luz, treinta y ocho años.
Él, que cantaba a la luna.
“ Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos”.
Ese día luna creciente, muy pequeñita, no podía ocultar la vergüenza y el dolor. La luna chiquita se negó salir
Federico visito Galicia por primera vez un 25 de octubre 1916, luego la visitaría tres veces más.
El día 10 de mayo, en el bar o Viño, Plaza Mazarelos, le agasajan con una cena, allí Carlos Maside le haría el conocido retrato.
Sobre su obra no comentaremos, libros hay.
Me dirijo al bar Viño, tal vez llegue tarde al evento, esta cerrado, no hay voces, Luis Seoane, Maside, Cuadrado y Carlos Martínez Barbeito, no están.
Paseo por la Quintana, por sus escaleras, detras la casa de la parra, allí paseo Lorca enfundado en su mono azul de trabajo.
Ni en el bar Viño , ni en la Quintana lo encuentro. Lo busco, y allí bajo las escalinatas de santa Susana, en la Alameda Compostelana, junto a Rosalía de Castro, allí bajando las escalinatas, gracias a Álvaro de la Vega que le da vida.
Allí tímidamente le abrazo, un frio de rabia recorre mi cuerpo, frio por el temor, rabia, al entender que no solo mataron una vida, querían matar la cultura, la libertad, el aire fresco, la luz de mayo.
Junto al poeta, también asesianron a
Dióscoro Galindo: Un maestro de escuela.
Francisco Galadí: Banderillero y sindicalista anarquista.
Juan Arcoyas banderillero y sindicalista
Mi reconocimiento a ellos, delito, maestro y sindicalista.
“Veinticuatro bofetadas.
Veinticinco bofetadas;
después, mi madre, a la noche,
me pondrá en papel de plata”.
Cuando niño abofetearon mi rostro, error confundir una fecha, debiera odiar tu nombre, la poesía, la literatura, la lectura, pero no, una bofetada no es dolor suficiente para enterrar mis ansías de conocimiento, es más, ¡Federico| esa bofetada te la dedico, esa y otras más.
Dolor es haberte perdido, dolor es soportar hoy a esos ignaros de la libertad, carceleros del viento
Aun hoy, si no son los de Caín son los de Cayo Casio Longinos.



