El Mundial de Fútbol me trae siempre recuerdos muy
agradables relacionados con mi profesión. Hace ahora 60
años que cubrí informativamente a la Selección Española
de Fútbol. Fue uno de mis primeros trabajos de gran
calado .Nos acercábamos al verano del año1966, fechas en
las que superé mi acceso a la Universidad, cuando los
futbolistas que iban a participar en el Mundial de Londres
se con centraron, a las órdenes de José Villalonga, militar
de carrera, en las dependencias del Hotel Peregrino y
utilizaban para entrenar las instalaciones del estadio de la
Universidad que con el paso de los años y realizando mis
estudios universitarios fue también mi lugar de
entrenamiento.
Pese a mi juventud me encargue de elaborar la
información y las crónicas que me encargaron en el
periódico y la emisora de radio con las que colaboraba en
aquellas fechas. Fue mi gran bautismo periodístico
utilizando para ello un magnetofón- comprado con mis
primeros dineros ganados en la profesión- de los que había
en aquella época para grabar las entrevistas tanto al
seleccionador como a los integrantes de la selección.
Fueron largos 40 días de trabajo en los que los jugadores-
entre los convocados figuran gallegos importantes: Luís
Suárez, Amaro, Marcelino, Ufarte y Reija- se entrenaron
bajo el intenso sol y calor y muchos días de lluvia y
niebla. Por este último motivo se había escogido a
Santiago de Compostela para concentrarse ya que se decía
que su clina era muy parecído al de Birminghan y
Sheffield ciudades en las que jugaron sus partidos.
Pronóstico que no se cumplió ya que durante los días de
competición futbolística lució el sol de manera intensa
Para mí el Mundial de Futbol, ahora alterado con tres
sedes y tantos equipos, es el gran escaparate que suelen
utilizar los jugadores de cara a posibles fichajes ante la
nueva temporada que se inicia a finales del mes de agosto.
La parte económica prima por encima de todo. Y los
jugadores suelen embolsarse una buena cantidad dinero
según la clasificación que obtienen o si consiguen la
deseada estrella para colocar en la camiseta oficial.
Se trata de ese gran escaparate en el que cuando escribo
este comentario están triunfando los jugadores de mayor
edad, los más veteranos, como son Ronaldo o Messi. Los
jóvenes intentan disponer del mayor número de minutos
para que los ojeadores mundiales se fijen en ellos de cara a
ese posible fichaje y cambio de equipo con el que
empezar la nueva temporada.
Además el Mundial de Fútbol es la gran fábrica
económica. Durante los días que dura la competición se
cobra por todo. Los jugadores seleccionados se llevan sus
buenos pecúnios: a las posibles primas, fijos y demás
retribuciones, se unen también los derechos por la
publicidad.
Aquel año de 1966 cuando la Selección Española de
Fútbol se concentró en Santiago de Compostela los que
seguimos el campeonato veíamos, o seguíamos por la
radio, como máximo de un par de partidos diarios. No
como ahora que cuando sigues los dos primeros de la tarde
y noche y pretendes ver los que llegan de madrugada te
cogen con el sueño a flor de piel. Algo que se acrecienta
en base al mal fútbol que por regla general se está viendo.
El fútbol televisivo es el gran negocio de las plataformas.
Javier García Sánchez



