Se trata del mayor desafío socioeconómico actual,
marcado por un déficit estructural donde la
demanda supera drásticamente a la oferta. Y es el
mayor problema y gasto ciudadano
El problema de acceso una vivienda se agravó de
forma alarmante en los últimos años según se
desprende de los datos estadísticos hechos públicos
por organismos que trabajan en el sector .Una
precariedad que se incrementa cuando se habla de
los jóvenes que a sus problemas de estabilidad
laboral tienen muchas dificultades para acceder a un
alojamiento en propiedad o alquilado. Para ellos
representa una de las principales preocupaciones y
reivindicaciones sociales que en España alcanza
máximos históricos de inquietud ciudadana. Algo
que se corrobora con las manifestaciones de los
ciudadanos que en las encuestas sitúan este
problema en unos niveles del 43 por ciento.
En los sondeos realizados por los institutos de
opinión se refleja una gran carestía en las viviendas
y una escasez en la oferta de los alquileres. Los
expertos dan cuenta de que estos pueden ser factores
que reflejan problemas sociales y económicos entre
los más jóvenes de ahí que en estos momentos se
computa un aumento en la edad de emancipación
que la sitúa en los 30 años, casi cinco más de lo que
se registra en la Unión Europea.
La escasez de vivienda asequible está causando gran
preocupación entre los jóvenes y sus familias,
convirtiéndose en el principal tema de debate
público que para muchos expertos es el primero. Las
dificultades para este colectivo, el más joven dentro
de la vida diaria y laboral, para encontrar una
vivienda han aumentado en los últimos tiempos. De
ahí que para la gran mayoría de ellos sea totalmente
imposible salir del entorno familiar en lo relativo al
lugar donde viven.
Las encuestas revelan que cerca del 70% de los
jóvenes que se emancipan lo hacen en base a los
alquileres de viviendas, y el porcentaje aumenta de
forma considerable en los que comparten lugar en el
que poder vivir. Y muchos de ellos para poder hacer
frente a alguna de estas dos situaciones lo tienen que
hacer con ayudas económicas procedentes de sus
familias. No olvidemos que una gran mayoría de los
que se emancipan de sus casas suelen tener ingresos
económicos, por rendimiento del trabajo, que no
superan los 1.000 euros.
La gran mayoría de los jóvenes que viven de
alquiler-más del 80%- se inclinan por la posibilidad
de poder comprar una vivienda aunque son
conscientes de que existen grandes obstáculos
económicos. De los que se ha convertido en
propietarios un gran porcentaje han necesitado
ayuda de otras personas-los padres, principalmente-
para poder acceder a una hipoteca con la que hacer
frente en la compra de un piso.
La vivienda es uno de los más grandes problemas
con los que se enfrenta una familia. Disponer de una
en condiciones dignas y a precios asequibles que no
destroce el equilibrio financiero de los hogares, es
ese gran reto la mayoría de las veces inalcanzable.
Hoy son necesarios cerca de ocho años de renta
bruta anual para comprar una vivienda.
Tensión económica que también se ve reflejada en
esos hogares que viven de alquiler. El pago de la
renta supone más del 60% de la economía familiar,
algo que afecta a más de un millón de hogares.
La vivienda, desgraciadamente, sigue atenazando a
muchas familias. En el horizonte no se vislumbran
soluciones por parte de los que tiene competencias
en la materia.
Ahondemos en algunas de las casas fundamentales
que se dan en este proceso que repercute de forma
muy directa en millones de personas: Escasez de
oferta ya que no se construyen suficientes viviendas;
el suelo falta en las zonas de mayor demanda y la
reducción alarmante en la oferta residencial
permanente.
El gobierno que tiene en la vivienda un asunto
pendiente de gran calado ciudadano, busca aumentar
la oferta mediante la transformación de la empresa
pública de suelo (SEPES) para la construcción y
gestión de viviendas. El ejecutivo acaba de anunciar
un nuevo plan, el enésimo, que seguirá el mismo
rumbo de los anteriores: No se van a construir
nuevas viviendas como ha ocurrido en los últimos
años. En el horizonte no se vislumbran soluciones
reales por parte de los que tiene competencias en la
materia.
Javier García Sánchez



