
Le invite a yantar en casa, me esmere en demostrar mis dotes culinarias, preparé lo que a él le gustaba, no se trata de presumir, sino agradar a un invitado, tratarlo como se trata a quien adorna mi casa, las buenas amistades embellecen.
Hoy disfrutas de una bella primavera, pero debes de saber que no es eterna, como eterna a veces no es la amistad.
Cuando se rompe una amistad, todo debe de quedar en un bello recuerdo, agua que no has de beber, déjala correr.
Al recoger la mesa, noté en falta un cuchillo, lo busco y lo rebusco, bajo la mesa, en la cocina, fregadero, hasta en la bolsa de la basura por si fuese un error.
Por arte de magia el cuchillo, voló, desaprecio como un truco de mago.
Cayeron las hojas del calendario, hasta el día que siento una punzada fría hiriente por la espalda, como muestra la foto
No era un 15 de marzo, como Julio Cesar.
Cesar apreciaba a Bruto, la historia demuestra que los traidores, no habitan lejos de tu sombra.
La herida del cuchillo cicatriza, pero la herida de la palabra, esa sangra, en el mañana, y cuanto más amistad más profundamente dolorosa.
Las mentiras vienen por barlovento, hasta en eso son tan miserablemente traicioneras que no vienen de frente, protegidas por el silencio cómplice.
Al fin apareció el cuchillo, ¿y qué decir?
Los muertos que vos matáis gozan de buena salud.





