
No es la historia de un paraguas.
Esto que narro vino a mi mente todo junto, a golpe, al despertar sin entender razones.
Surgió como una gran foto.
Observo que en casa de mi amigo no tiene paragüero, y le pregunto ¿no tienes paraguas?.
No, estamos en verano, no lo necesito.
A veces en verano también llueve, el paraguas es para todo el año.
Bueno malo será.
Era agosto estaba esperando tomar el autobús para una entrevista de trabajo buen salario, buenas compensaciones y él estaba muy cualificado.
Ya conocéis esas tormentas de verano, pues si, ese día, las calle se convirtieron en ríos.
Consecuencia de la espera, perdió el autobús, la posibilidad del trabajo.
En esta vida hay quien come huevos y hay quien alimenta gallinas.
No entiendo las razones, todo esto apareció en mi mente sin pensar, así de golpe.
Creo, pienso que es una muy buena moraleja.




