Mis últimas cartas fueron dirigidas a tres personas.
El senador Bernie Sanders, acabo de recibir su biografía 540 páginas de lucha por una sociedad más justa, y lleva así una vida entera.
Le he mostrado mi admiración, y animarle a que no desfallezca en esa lucha, él es un faro, en este mundo de miserias humanas.
La otra ha sido al secretario de la OTAN, Mark Rutte, que con palabras educadas, educadas pero fuertes y realistas, le dije que su actitud humillante ante Trump, deja en muy mal lugar a Europa, es vergonzosa,
denigrante, humillante no solo para él, que le invalida para continuar en el cargo, sino para esa Europa , de paz, progreso y cultura.
La tercera carta, ha sido para el primer ministro de Canadá, Mark J Carney, por su valiente y decida intervención en Davos, ante la cúpula mundial, sin mencionar al Trump, pero hablando con valentía, con decencia, animando a Europa a ponerse en pie y no dejarse humillar por un matón de barrio.
A Unirse a Groenlandia, en todos los sentidos palabras valientes, diríamos que hablo de manzanas, sin nombrar al manzano, a buen entendedor sobran palabras.
Ha mostrado que no todos los políticos son iguales, marcando la diferencia.
Tal vez mis palabras no sean escuchadas o si, nunca se sabe, pero he cumplido con mi deber de ciudadano libre.
Gratitud a Bernie, a Mark Carney, y a Rutte, responsabilidad al cargo que ocupa, y decencia.
Se dice, se comenta que Ronald Reagan, antes de retirarse a sus aposentos, se leía 6 cartas de las miles que llegan la Casa Blanca, nunca se sabe.
Pero en fin, el cuerpo me queda más liviano




