“Carreras en peligro de extinción” – José Castro López

12 Xaneiro 2026

Vivimos un tiempo de transición acelerada que muchos analistas califican como una “descomposición del orden establecido” sin que haya muerto el viejo ni nacido el nuevo. En ese interregno aumentan la incertidumbre, la ansiedad y también los discursos extremos.

Uno de los principales factores que alimentan este clima es la irrupción de la inteligencia artificial (IA), que para unos supone una revolución comparable al nacimiento de la imprenta y para otros es una burbuja sobredimensionada o incluso una amenaza para la civilización.

En este contexto resulta llamativo que circulen ya listas de “estudios y carreras” que no deberían cursarse en 2026, entre ellas Filosofía, Historia y Humanidades. Sorprende más aún cuando se reconoce que la IA puede producir respuestas, pero no decide qué merece ser preguntado; puede imitar estilos, pero no asumir responsabilidad; puede optimizar medios, pero no definir fines. Al tiempo, la IA elimina más tareas que empleos, reduce equipos y premia a quienes saben integrarla en su trabajo, tal como afirma Jensen Huang, CEO de Nvidia.

Si esto es así, ¿por qué las disciplinas dedicadas al pensamiento crítico, al análisis y a la comprensión histórica aparecen marginadas? La paradoja es evidente: cuanto más poderosas son las tecnologías en su capacidad de generar textos, imágenes o decisiones automáticas, más necesaria resulta la capacidad humana de interpretar, contextualizar, dudar y formular preguntas. Esa necesidad de pensamiento la cubren, precisamente, la filosofía, la historia y las humanidades en su sentido más amplio.

El problema no es la inutilidad de estas disciplinas, sino su encaje institucional y económico en un mundo que mide el valor casi exclusivamente en términos de productividad inmediata. En un mercado laboral orientado a resultados rápidos, las humanidades sufren porque su impacto es difuso y difícil de cuantificar. Pero confundir esa dificultad con irrelevancia es un error estratégico. Las sociedades tecnológicamente avanzadas son especialmente vulnerables a la manipulación, la polarización y el autoritarismo algorítmico que los estudios citados ayudan a detectar y combatir.

¿Dónde alinearse entonces, con los escépticos o con los apocalípticos? Probablemente en ningún extremo. La IA ni es un avance menor ni tampoco un destino inevitable que nos arrastre sin margen de decisión. Es una tecnología que amplifica las intenciones, los valores y las estructuras de quienes la diseñan y la utilizan y que puede empobrecer el trabajo y el pensamiento o bien liberar tiempo y recursos para tareas más humanas. La diferencia no la marcará la máquina, sino nuestras decisiones individuales y colectivas.

Lo que es cierto es que en un mundo de cambio permanente, pensar no es un lujo: es una forma de resistencia y un asidero importante que nos quedan.

Outros artigos

“El verdadero líder”. Alberto Barciela

​El viaje a España de Robert Prevost, convertido en el Papa León XIV por decisión de un concilio, ha trascendido la mera visita institucional para transformarse en un acontecimiento del espíritu. En Madrid, como lo hará en Barcelona y Canarias, ha emergido con nitidez...

+

“Prioiridade nacional, onde e con quen?-“. Antón Luaces

Dicir "os españois primeiro" é o equivalente a poñer en determinadas bocas citas indebidas e nas mans desas persoas a chave que só abre portas a moi concretos españois que, dende as opcións de VOX e outros partidos das súas  características, constatan que se...

+

“Leire”. Xulio Xiz

Hai tempo que quería escribirlle a Leire, e funo deixando pero de hoxe non pasa. Pode parecer que lle escribo á Leire Díez que anda na boca de todos, pero prefiro outra ben mais inocente.Certo que hai tempo busquei no organigrama de Correos quen tiña autoridade no...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

Bastou a aparición dunha palabra —hantavirus— para que regresasen de súpeto ao eido público os medos da COVID: os rumores, a procura de culpables, o instinto de autopreservación, a tendencia inquietante a deshumanizar. Ás veces semella esquecerse que todos os enfermos...