
Observar la diferencia entre el hablar de un joven y un jubilado.
El joven dice: han llegado las navidades.
El jubilado: hemos llegado a las navidades.
Entre mis varias aficiones, está el estudio del cerebro y sus tangenciales léase, sociología, lingüística, y su derivados.
Presto atención, a quien habla, ya que las palabras al margen de su significado, lleva otros añadidos, no es lo mismo decir casa, que decir hogar.
Una pintada en la pared, en Compostela decía: No son tus ojos, es tu mirar. Solemos decir que ojos tan bonitos, pero realmente lo que habla es el mirar, en ese mirar podemos apreciar, pena, dolor, o alegría, ese mirar dice lo que la palabra puede ocultar.
El beso de un hijo o de un nieto puede ser liviano, mañana es otro día, el beso del abuelo o la abuela, lleva calor, pasión contenida, es como las arrugas de la cara, que algunas intentan evitar, cuando ellas son la letra escrita de la historia de una vida.
La foto que pongo es el arbolito de nuestro hogar, y como no puedo regalaros las estrellitas del cielo, sería un robo, pongo vuestra presencia en cada luz que veáis, y el árbol, cual luna tiene su cara oculta, es decir hay más lucecitas, y esa paloma blanca. Esa paloma blanca.
Hemos llegado hasta aquí, y pido al 2026 que se acerca silenciosamente, que a mi pluma no le falta tinta, ni lectores, que no me falte ni una amistad, in crescendo, como este año que se va, que incremente buenas personas a mi vida.
Gracias por estar ahí, gracias por regalarme vuestro cariño.



