Si lo deseas, si lo amas, trabajas por ello.
Se puede soñar de noche y los sueños, sueños son.
Se puede soñar de día, y puede ser peligroso.
Pero si trabajas por ellos, puede ser realidad.
Laurence Debray, una niña francesa de 7 años, se enamoró platónicamente del rey de España, Juan Carlos, y pone un poster en la pared de su dormitorio.
Su padre Regis Debray, intelectual francés, amigo de regímenes de izquierdas en el tiempo, le retira el poster y pone uno de Mitterrand, presidente de Francia, él será asesor de Mitterrand, cuando este llegue al Eliseo.
La niña, toma más fuerza, esa actitud del padre, no le impide soñar.
Una temporada vive en Sevilla, le encanta, el aroma a jazmín y naranjo, la libertad de la calle y el carácter español.
En La Sobona estudia la transaron española, siendo ello su tesis, luego escribe una biografía sobre Juan Carlos, “Mi rey caído”,
En 2014 le entrevista para un documental televisivo, de éxito en Francia, aquí se emite años más tarde y una madrugada.
Aquella niña llena de ilusiones de 7 años que tenía el poster del rey en su dormitorio.
Es la joven que hoy ha realizado el libro de memorias de Juan Carlos desde el exilio de Abudabí. Se traslada con su familia, dos años de vivir día a día, para lograr plasmar las memorias de un rey, en el exilio.
La base de este artículo, es que los sueños de infancia se pueden lograr si uno trabaja por ello.
Una cosa es gustar, y otra desear.
Los sueños de una niña de 7 años, dieron su fruto, con dedicación y trabajo.
La disciplina es el viento que mueve la veleta.



