Hace 50 años que la historia de España cambió en dos días. El 20 de noviembre de 1975
moría Franco y, con él, el régimen que durante cuatro décadas marcara la vida de los
españoles. Dos días después Juan Carlos I asumía la Jefatura del Estado y abría un
nuevo tiempo político, económico y social. Pasaron cincuenta años y el eco de ambos
acontecimientos sigue resonando. Por eso, es positivo detenerse a pensar qué hemos
aprendido y qué hemos olvidado de aquellos días. Tres libros ayudan a hacerlo desde
perspectivas complementarias.
El primero es Franco. El dictador que moldeó España, del periodista e historiador
británico Giles Tremlett (Debate, 2025), una obra que invita a mirar de frente y con
serenidad el pasado. Tremlett retrata a Franco sin caricaturizarlo y analiza cómo su
férrea dictadura dejó una huella profunda en la cultura política y emocional del país.
Pero el propósito del libro no es reabrir heridas, sino ayudar a cerrarlas desde la el
conocimiento, recordando que un país que vuelve a su pasado con afán de venganza
corre el riesgo de ser víctima de la maldición bíblica de convertirse en “estatua de sal” y
no saber afrontar su futuro. En tiempos de revisionismos interesados y nostalgias
impostadas, Tremlett ofrece una lección de sensatez y madurez histórica.
El segundo título es El manifiesto Madelman del jurista y escritor Eloy Gayán (Elvo Ed.
2025), que se adentra en la Transición vista desde la infancia. Santi, un niño de doce
años en 1976, asiste a la transformación del país mientras juega con su muñeco
Madelman y escucha a su padre comunista debatir sobre Suárez, Carrillo o la amnistía.
A través de su mirada, Gayán recrea una España confusa y violenta, pero también
esperanzada: la de quienes entendieron que la democracia solo podía nacer del acuerdo,
la generosidad y el sentido de Estado. Es una novela sobre el despertar a la vida y a la
política, pero también una advertencia: el consenso que hizo posible la convivencia no
es una reliquia, sino un valor que no deberíamos abandonar.
Ambos autores propone un doble movimiento moral: olvidar al dictador y recuperar el
consenso. Tremlett nos invita a dejar de excavar en el pasado como si aún viviéramos en
él; Gayán propone rescatar la cultura del pacto que permitió construir la España
democrática que nos trajo hasta aquí en buenas condiciones. Son dos buenos consejos,
tristemente perdidos porque, medio siglo después, los españoles seguimos tentados por
la división, de hecho el país está partido en dos, y por la desmemoria.
El tercer libro es “Transición. Historia de una política española. (1937-2017)”, del
historiador Santos Juliá que defiende la misma tesis de olvidar al dictador y recuperar el
consenso, premisas de partida para la Transición de la dictadura a la democracia que él
defendió con ardor y merece el comentario del miércoles
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