“Sindicatos desenfocados”. José Castro López

20 Outubro 2025

A muchos trabajadores les sorprendió que los sindicatos convocaran una huelga general
y paros parciales el pasado día 15 por la situación de Gaza, justo cuando se acababa de
alcanzar un acuerdo de paz celebrado por gran parte de la comunidad internacional.
La sorpresa no fue por el gesto de solidaridad con el pueblo palestino, -toda persona
sensible debe condenar la masacre perpetrada por el ejército israelí-, sino porque cuesta
entender esa huelga general por un problema externo mientras aquí dentro los sindicatos
“no se mueven” ante los problemas económicos de trabajadores y familias.
Es verdad que la española es la economía avanzada que más crece y el Fondo Monetario
Internacional pronostica que el PIB alcanzará este año el 2,9%, un dato que halaga al
Gobierno. Claro que “un mayor PIB es condición necesaria, pero no suficiente para
lograr la cohesión”, escribe José Luis Gómez. España, añade el editor de Mundiario,
“arrastra una insuficiente distribución de la riqueza, un déficit de justicia social, que
amenaza con desgastar los frutos de esta etapa de bonanza”.
Por tanto, frente a esta pujanza hay otra realidad económica que no analiza el Fondo: la
inflación y los salarios que no crecen en consonancia con los precios de la cesta de la
compra; los jóvenes atrapados en la precariedad o en el paro; el precio de la vivienda;
las hipotecas asfixiantes; la desigualdad desbocada, los 12,5 millones de españoles en
riesgo de pobreza…
En este contexto económico, los sindicatos están desenfocados, alineados con el
Gobierno y más preocupados por no incomodar al poder que por alzar la voz
defendiendo a los que sufren sus políticas. Hay que recordar que la función del
sindicalismo es representar a los trabajadores, defender sus derechos, negociar mejoras
salariales y laborales y ser contrapeso del poder político y empresarial.
Pero no se movilizan ante los problemas económico-sociales, como el empleo de
calidad, la pérdida de poder adquisitivo, la precariedad laboral y salarial, el coste de la
vida, la desigualdad o el imposible acceso a la vivienda. Su silencio es muy elocuente y
su complacencia con el poder (¡hasta que gobierne la derecha!) erosiona su credibilidad
y los aleja de los trabajadores a los que dicen defender, lo que explica que la huelga por
Gaza tuviera tan poco eco mediático y respaldo ciudadano. Es el reflejo de la distancia
entre las cúpulas sindicales y los trabajadores que ven como no se ocupan de los
problemas reales de su vida diaria.
El sindicalismo de Nicolás Redondo y Marcelino Camacho fue la fuerza y motor de la
justicia social, pero el de hoy tan solo es una caricatura de aquel, atrapado entre la
burocracia, la complacencia y la pérdida de contacto con la realidad económica. Si no
despierta de su “hibernación” serán los trabajadores quienes le den la espalda
definitivamente.

Outros artigos

Choivas e vento marcarán o luns 19 nas Rías Baixas e en Santiago

O luns 19, San Mario, entrará unha fronte fría polo noroeste que se irá desprazando cara ao leste ao longo da xornada. Esta situación deixará ceos nubrados e precipitacións, que serán máis frecuentes e intensas no terzo norte, onde poderán presentarse en forma de...

+

Publicidade

PEL

Revista en papel

Opinión

“Chorar como un tolo”. Luís Celeiro

“Chorar como un tolo”. Luís Celeiro

Choraba como un tolo e nunca pasaba nada. Outros rían como tolos e moitos esperaban, aga ocasión para chorar desesperadamente, como se cada un deles fose unha alma en pena saltandopolas alturas, polos cumes de Pena Trevinca, Punta Negra ou Pena Surbia. Naquelas...

O Barbanza
Resumo de privacidade

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerche a mellor experiencia de usuario posible. A información das cookies almacénase no teu navegador e realiza funcións tales como recoñecerche cando volves á nosa web ou axudar ao noso equipo para comprender que seccións da web atopas máis interesantes e útiles.