
El bastón es pieza tan fundamental para ayudarte a caminar.
No sabes que para hacer ese bastón un Roble, un Fresno o un Haya ha tenido que morir.
Bien por accidente, o por los años, necesitas un apoyo para caminar, y ahí está tu fiel amigo, el bastón,
En casa permanece, dispuesto en el paragüero, o bien a los pies de tu cama, allí él descansa a tu vera, dispuesto a ser usado cuando lo necesites.
En cualquier estación del año, haga frio o calor, el bastón es tu apoyo, tu fiel amigo.
El bastón no te falla, y tu confías en él en esos momentos de debilidad.
Es noble, procede de un Roble, o de un Fresno, está a tu servicio a cualquier hora del día.
Pero he aquí, que ya te has recuperado, no le necesitas, lo dejas en el paragüero, o en cualquier esquina, ya no es necesario, cualquier esquina es buen lugar, para aquel que tanto te ayudo.
Es más, mañana te preguntan por él y no te acuerdas, al fin no lo necesitas, mientras en el bosque, hay un Roble que ya no da sombra, u otro árbol que ya no da hayuco.
Es decir el fiel amigo que tanto te ayudo, como ahora no lo necesitas, queda olvidado en cualquier rincón.
El bastón amigo, guarda silencio y no te llama desagradecido.
Son cosas de la vida, no, no son cosas de la vida, son cosas tuyas, no de la vida.
Pero recuerda el mañana no está escrito y tal vez, solo tal vez.
Cosas de la vida, necesitas otra vez el bastón, y no lo encuentras, está desaparecido.
NOTA, historia real.



